Luego de la polémica sobre un mural de Milo Lockett que tapó otro del artista citibelense Pablo Motta, un grupo de vándalos realizó una pintada sobre la mueva obra, en la Biblioteca Central de la Provincia de Buenos Aires, de 47 entre 5 y 6.
Refiriéndose a este acto, Motta sostuvo: “ningún arte es superior a otro, es una experiencia personal que trasciende lo cotidiano. He pasado mi vida entre pinceles, colores y formas. Cada vez que visualizo algo en mi mente dejo que nazca sin cadenas y fronteras. Y tan libre como lo siento quiero que perdure. Por eso mismo, no comparto ningún tipo de escrache a obras realizadas. Así como sentí un extraño vacío al ver desaparecer mi obra, nuestra obra, no me interesa participar en maneras que atenten con la obra de otros. Para mí el arte tiene una dimensión única, infinita e universal y así seguirá siempre en mí”.
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