El ex primer ministro británico laborista Tony Blair (63) defendió ayer su decisión de llevar al país a la guerra de Irak en respuesta a una investigación que lo acusó de haber seguido ciegamente a EE UU. En rueda de prensa, Blair dijo: “Admito y asumo la responsabilidad de los errores en la planificación y el proceso, pero insisto en que tomamos la decisión correcta y la volvería a tomar”. Tras siete años de investigación, una comisión presidida por el funcionario retirado John Chilcot determinó que Blair metió al país en la guerra sin haber agotado las opciones de desarme pacífico y sin un plan para administrar el país. “Pese a las advertencias explícitas, las consecuencias de la invasión fueron subestimadas. La planificación y preparativos para el Irak post-Saddam Hussein fueron totalmente inadecuados”, explicó en Londres el diplomático, que lideró esta investigación sobre los hechos de 2003. Según el informe, Blair prometió al entonces presidente de EE UU, George W.Bush, seguirlo “pasara lo que pasara”, un año antes del conflicto.
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