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La tragedia irresuelta del racismo en EE UU

Por Redacción

El ataque en Dallas, ciudad donde fue asesinado el presidente John Kennedy, contra la policía mientras se llevaba a cabo una manifestación por la muerte de dos ciudadanos negros a manos de policías, es un paso más en la escalada de violencia por cuestiones raciales que vive Estados Unidos.

Según varios analistas, lo sucedido es el resultado de una extendida falta de confianza, por parte de un sector de la población negra, en que el Estado pueda solucionar sus problemas de exclusión y marginación. No se puede prescindir -afirman- del dato de que esto ocurre, además, en un mercado prácticamente libre para la compra de armas de guerra.

En 2015 la ciudad de Baltimore vivió momentos de gran tensión debido a la muerte de Freddie Gray, un ciudadano negro que se encontraba en custodia policial.

Estas muertes violentas se insertan en las percepciones que tienen los ciudadanos negros sobre su situación, y en una serie de tendencias de la sociedad estadounidense.

El racismo

La semana pasada el prestigioso Instituto Pew de Investigación publicó un estudio detallando, por un lado, cómo perciben su situación los ciudadanos negros y las opiniones de la población blanca sobre ellos. Por otro, analizó las diferencias cuantitativas entre negros y blancos en campos como salarios, acceso a la educación y a trabajos de igual categoría, ingresos por núcleos familiares, y número de población de una y otra raza en las cárceles.

Los resultados del estudio muestran una situación muy compleja y grave. En todos los temas analizados la población negra se encuentra marginada o a gran distancia de los beneficios y derechos de los que gozan los blancos. El abismo del racismo persiste, y en algunos casos se ha agravado en la última década. Consecuentemente, las percepciones de 6 de cada 10 negros son que las “relaciones raciales son malas”.

Para el 34% de los encuestados, el presidente Barack Obama ha realizado algunos progresos en las relaciones raciales, pero el 28% considera que lo intentó pero no tuvo éxito. Los entrevistados de raza negra han sido, sin embargo, más positivos en su valoración, pero el 63% de los votantes republicanos creen que Obama ha sido negativo para las relaciones raciales. Muy significativo es que el 88% de los negros (y 7 de cada 10 de origen latino) consideran que son necesarios más cambios para mejorar la igualdad racial.

Entre los negros emerge un dato muy preocupante: el 43% duda que “alguna vez el país sea capaz de hacer los cambios para que exista verdadera igualdad racial”, pero sólo el 11% de los blancos comparten este pesimismo. Para 6.4 de cada 10 ciudadanos negros esta visión escéptica del futuro se manifiesta de diversas formas: en la relación con la policía y con los triubunales de justicia pero también cuando van a un restaurante, a un banco a pedir un préstamo o si solicitan un aumento de salario.

El resultado de estas actitudes es que los negros quedan a una considerable distancia de los blancos en ser propietarios de viviendas, salarios medios, ingresos de grupos familiares y educación. Estos factores afectan las estructuras familiares, con un mayor número de madres solteras entre la población negra y niños que viven con uno solo de sus padres.

Desigualdad, ruptura de consenso y armas

La situación de la población negra tiene su origen en la historia del Estado, la sociedad y la economía del país, marcada por la esclavitud (abolida en 1865) y la plena instauración de la igualdad de derechos (alcanzada en 1968 con la Civil Rights Act). Varios analistas coinciden en que el racismo, sin embargo, ha persistido y se ha reproducido en diferentes formas, menos institucional pero igualmente arraigado como indica el estudio citado.

A la vez, la ciudadanía negra ha desarrollado diversas formas reivindicativas de su historia, presencia y cultura. Los actuales movimientos en universidades de prestigio para revisar el papel que tuvo el esclavismo en su crecimiento económico en los siglos XVIII y XIX, y la presión para que haya más candidatos negros en los premios Oscar de Hollywood son dos entre innumerables ejemplos. La violencia policial ha llevado al nacimiento de movimientos de protesta y presión sobre el sistema judicial.

Otro factor a considerar es que pese a estas luchas jurídicas, políticas, económicas y culturales la población negra ha sufrido especialmente en las últimas décadas el aumento de la desigualdad en el conjunto de la sociedad. Esto ha agrandado el abismo entre blancos y negros, empujando hacia atrás el reloj de la igualdad racial. Diversos estudios indican que el futuro previsible la desigualdad continuará creciendo en Estados Unidos.

A este marco de racismo y desigualdad se suma el creciente y grave clima de ruptura de las normas de convivencia política. Hasta hace tres décadas, los demócratas y republicanos se enfrentaban por visiones ideológicas dentro de un marco de referencia definido por el respeto a las normas. En ocasiones esas normas se rompían, por ejemplo, cuando en1972 el presidente Richard Nixon ordenó espiar las oficinas de la campaña electoral del partido demócrata.

Algunos analistas creen que, desde los años 80, los marcos de respeto que implícitamente operan dentro de un contrato social democrático fueron desgastados. Se fortaleció la polarización entre un sector democrático, un sector antidemocrático y una creciente masa de ciudadanos marginados que hoy acusan a los políticos de ser una élite alejada de sus intereses.

El candidato republicano Donald Trump es consecuencia directa de este clima donde se puede mentir, acusar, ofender como parte del juego político. Su campaña ha encendido los ánimos tanto de sus seguidores como detractores, generando un perturbador clima de intolerancia.

El último factor es la presencia masiva de armas, muchas de ellas automáticas y semiautomáticas, consideradas “de guerra” que pueden adquirirse legalmente en casi todo el país. Cada semana ciudadanos inocentes mueren a manos de personas perturbadas o radicalizadas políticamente. El presidente Obama ha tratado infructuosamente que el Congreso legisle controles para este comercio mortal.

No es imposible pensar que los factores indicados han estado todos, o parte de ellos, presentes en este episodio dramático.

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