La artritis reumatoidea (AR) es una enfermedad autoinmune, crónica que causa dolor, inflamación y rigidez en las articulaciones (manos, pies, rodillas, tobillos y codos) y si no se la trata a tiempo puede generar discapacidad y graves consecuencias en la vida cotidiana del paciente. Según los datos de una encuesta realizada en América Latina, los pacientes con esta enfermedad tienen un retraso promedio en la consulta a un reumatólogo de aproximadamente cinco meses. La demora en la visita al médico correcto, retrasa el diagnóstico y la implementación de un tratamiento correcto, lo que puede generar discapacidad y graves consecuencias en la vida cotidiana del paciente. “Un diagnóstico y tratamiento temprano evita el daño estructural, mejora la capacidad funcional, permite la mejor adaptación del paciente a su medio social y laboral mejorando de este modo la calidad de vida de los pacientes con enfermedades reumatológicas”, explicó el Dr. Marcos Rosemffet.
El seguimiento es fundamental para alcanzar la remisión o al menos la baja actividad de la enfermedad reumatológica. En este sentido, las diferentes técnicas de diagnóstico por imágenes juegan un papel fundamental y además son un excelente complemento del examen clínico para favorecer la detección temprana de la artritis reumatoidea. “A través de este tipo de estudios se puede ver la inflamación articular y graduarla, se logran identificar erosiones antes de que aparezcan en las radiografías, se ve el compromiso de partes blandas (lesiones tendinosas, bursitis) y alteraciones del cartílago”.
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