Fue un prestigioso médico que se destacó en el ámbito de la neurología pediátrica y desarrolló una sólida carrera en el hospital de Niños Sor María Ludovica. Por eso el fallecimiento de Nicolás Sarisjulis, ocurrido a sus 50 años, fue una noticia que provocó una profunda tristeza no sólo en su círculo íntimo, sino también entre los familiares de sus pacientes -a quienes les brindó su sapiencia y contención- y en distintos ámbitos profesionales.
Nicolás fue el hijo menor de María Curtelo, también médica neuróloga de gran trayectoria en el Hospital San Martín, y Eustaquio Sarisjulis. Había nacido el 23 de febrero de 1966 en La Plata y creció junto a su hermana Mónica.
Cursó la primaria en el Colegio Concilio Vaticano II y la secundaria, en la Escuela Nº 14 “Carlos N. Vergara”. Al completar esa etapa, tal como lo hicieron muchos miembros de su familia, ingresó a la facultad de Ciencias Médicas de la UNLP y al egresar se especializó como neurólogo pediatra.
Ingreso como residente del servicio de Neurología en el Hospital de Niños Sor María Ludovica, luego fue jefe de residentes y en la actualidad se desempeñaba como jefe del servicio.
También atendía en el partido de la Costa, tenía consultorios en Santa Teresita y Villa Gesell, ciudades a las que viajaba una vez por semana.
Además atendía en el Hospital Italiano y se destacó su aporte y compromiso en la Fundación César Burry.
Tiempo atrás fue destacado por el Colegio de Médicos al cumplir sus bodas de plata en la profesión.
En el planto futbolístico era simpatizante de Gimnasia y era afecto a practicar deportes como kayac, spinning y fútbol, en particular le gustaba jugar con sus colegas y disputar torneos que lo obligaban a visitar otras ciudades. Sus allegados destacaron su predisposición hacia la actividad física y la vida sana, ya que no fumaba ni le gustaba consumir alcohol.
Nicolás Sarisjulis fue un apasionado de su profesión, por eso siempre se preocupó por investigar y mantenerse actualizado. Uno de los temas que más abordó fue la epilepsia y participó de numerosos congresos en busca de perfeccionamiento.
Además fue un precursor local en la investigación de los beneficios de los medicamentos con cannabis para el tratamiento de patologías neurológicas.
Su calidad profesional se tradujo no sólo en los tratamientos que prescribió, sino también en la dedicación y contención que le brindó a la familia de sus pacientes, quienes reconocieron que la atención de Sarisjulis mejoró la calidad de vida de sus hijos y se mostraron consternados por su pérdida.
De carácter sociable, disfrutaba de las reuniones con amigos, con sus primos hermanos y con compañeros.
Nicolás fue padre de Pedro - 17 - y Bruno - 13 - por quienes se desvivía y fueron su principal motivo de orgullo.
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