El papa Francisco afirmó ayer que “no es justo identificar al Islam con la violencia”, destacó que “el terrorismo crece cuando no hay otra opción” y se preguntó por los jóvenes europeos “sin trabajo” que “van y se enrolan en grupos fundamentalistas”.
“A mí no me gusta hablar de violencia islámica porque todos los días leo el diario y veo violencia en Italia; este que mató a la novia, el otro que mató a la suegra, y estos son católicos bautizados, son violentos católicos”, aseguró el Pontífice en conferencia de prensa a bordo del avión que lo trajo de regreso a Roma después de una visita de cinco días a Polonia.
“HAY DE TODO”
“Si yo hablo de violencia islámica tengo que hablar de violencia católica, pero no todos los islámicos son violentos; es como en la ensalada de fruta, hay de todo, hay violentos en esta religión”, agregó Francisco, a periodistas de medios de todo el mundo.
“Una cosa es verdad: en casi todas las religiones hay siempre un pequeño grupito fundamentalista, nosotros tenemos; el fundamentalismo llega a matar, pero también se puede matar con la lengua, lo decía el apóstol Santiago, no yo, y también con el cuchillo”, agregó, en línea con su mensaje en el vuelo de ida a Polonia, cuando sostuvo que “el mundo está en guerra, pero no una guerra de religiones”.
“Creo que no es justo identificar el Islam con la violencia, esto no es justo y no es verdadero”, reforzó el Pontífice, consultado sobre el uso de la palabra “terroristas” y no “Islam” en los comunicados oficiales del Vaticano y en sus condenas a los ataques recientes en Europa, especialmente el asesinato de un sacerdote francés en Normandía.
“Tuve un diálogo largo con el gran imán de Al-Azhar y sé como piensan ellos, buscan la paz, el encuentro”, enfatizó, recordando su encuentro de mayo pasado con Ahmed el Tayeb, imán de la máxima institución subí del mundo.
“El nuncio de un país africano me decía que en la capital de su país había siempre una cola larga en la puerta santa del jubileo, y algunos van a confesarse, católicos que rezan, pero la mayoría va adelante a rezar al altar de la Virgen; estos son musulmanes, que quieren hacer el jubileo, como hermanos; cuando estuve en Africa Central fui con ellos, el imán subió al papamóvil, se puede convivir bien”, recordó sobre su viaje de fines de 2015. El Papa reconoció que “hay grupitos fundamentalistas” y agregó: “Yo me pregunto, cuántos jóvenes les dejamos vacíos de ideales, no tienen trabajo, van a droga, al alcohol, van allá y se alistan en grupos fundamentalistas”.
De todas formas, fue claro al distinguir al islamismo del Estado Islámico (ISIS): “Sí podemos decir que el ISIS se presenta como violento porque cuando nos hace ver sus cartas credenciales, nos hace ver en la costa libia cuando cortaban la garganta a egipcios, pero es sólo un grupito fundamentalista que se llama ISIS, pero no se puede decir, creo que no es verdad y no es justo, que el islam sea terrorista”.
“El terrorismo crece cuando no hay otra opción y pone en el centro de la economía mundial al dios dinero y no la persona, esto ya es el primer terrorismo; echaste a la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y pusiste ahí el dios dinero”, agregó. “Este es un terrorismo de base, contra toda la humanidad; pensemos”, finalizó.
multitudinaria misa
Antes de dejar Polonia, el papa Francisco pidió que crean en un “nuevo mundo sin odios o fronteras como barreras” en su homilía en la misa de clausura de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebró en Cracovia.
En la explanada bautizada como Campo de la Misericordia, y ante cerca de dos millones de jóvenes que pasaron toda la noche allí, Francisco les animó a defender “una nueva Humanidad”.
Además les reclamó que no hagan caso de quien se pueda reír de ellos por creer “en una nueva Humanidad, que no acepta el odio entre los pueblos ni ve las fronteras de los países como una barrera, y custodia las propias tradiciones sin egoísmo y resentimiento”. También los llamó a luchar pacíficamente por la honestidad y la justicia. Les habló de la autoestima y del peligro de “no sentirse a la altura” y tener “una baja consideración de nosotros mismos”, y que “no sólo tiene que ver con la autoestima, sino que afecta también la fe”.
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