Los constructores del edificio Altman le encargaron al artista plástico argentino Rogelio Polesello, conocido por sus trabajos abstractos y geométricos, el diseño de una obra que abarcara las dos fachadas -que dan a las calles Lima y Humberto 1º-. El resultado de ese encargo fue una serigrafía de seis metros de ancho y cuarenta de alto.
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