Joaquín Morales Solá
LA NACION
El presidente de México y el emir de Qatar “merecían un contexto argentino mejor que el que les tocó”, dice Morales Solá. Expresa que “política exterior e inversiones” fueron eclipsadas por el “sesgo a veces farandulero de la política nacional”, a raíz de la reunión que en esas horas tuvo el Presidente con Tinelli. “Macri le venía ganando por knock-out a Tinelli en las aspiraciones de éste para influir en el fútbol argentino. Le sacó la AFA y la Superliga. El conductor televisivo desafió entonces al Presidente y lo satirizó de la peor manera, en el peor momento”. Macri se fastidió, pero “el fastidio no justifica el error”. Dice luego que “Tinelli debería aceptar de una buena vez que quiere hacer (y hace) política desde un programa de TV sin ninguna noción de los valores, y Macri tendría que demostrar en cada acto público que es consciente de la situación que vive la sociedad argentina”. Analiza luego la polémica por los datos de la Ansés y la necesidad de reformar la ley sobre esta cuestión: “Sería mucho más útil debatir esas reformas que hacer prolijamente lo que ya hacía el kirchnerismo de manera soterrada”.
Mario Wainfeld
PAGINA 12
Wainfeld destina su columna a cuestionar los términos de un editorial de un diario metropolitano, dedicado al tema laboral en nuestro país. En ese contexto, ofrece referencias tales como las cifras oficiales que indican, según dice, que “se perdieron en mayo 40.114 puestos de trabajo registrado, con una variación interanual de 59.840 desde mayo de 2015. Es conocido el eficaz ahínco de los gobiernos kirchneristas para sostener los puestos de trabajo existentes, aún en los trances más severos de crisis internacional o local. La merma es mérito de Cambiemos, que va por más. Un punto y medio de crecimiento del índice de desempleo pondera el consultor Miguel Bein y uno quisiera creerle porque malicia que se queda corto. Así y todo serían 270.000 desocupados más, del sector nacional urbano”. Dice luego que “se suele repetir que son los sectores medios bajos los más damnificados por la política económica oficial. Sin negar que el descenso es colectivo, es forzoso destacar que los que más sufren la malaria son quienes viven de changas, ligadas al consumo y al mercado interno”.
Eduardo van der Kooy
CLARIN
El Presidente cree que la imagen es su puntal político, dice Van der Kooy y que, por eso, buscó la tregua con Tinelli. En la última semana hubo dos “cumbres”, dice. La de Macri con Tinelli y la de Vidal con Carrió. A la primera el Presidente “le dio la impronta de un acto de Estado”. El acercamiento a Tinelli en búsqueda de una tregua “demuestra que Macri no logró imaginar todavía una lógica de poder distinta a la que impuso en dos períodos como alcalde de la Ciudad, que le sirvió además para convertirse en Presidente. Su Gobierno continúa creyendo que la principal capacidad de fuego radica en el nexo dinámico y directo entre Macri y su clientela social”. Dice que “las irrupciones de Cristina, en plan de presunta víctima, también lo ayudan. Quizás por eso evita confrontar con ella. La ex presidenta siembra su paso con frases patológicamente memorables. Ha dicho que ser peronista no es gratis en la Argentina. Lo demuestra su enorme crecimiento patrimonial. También alardeó, a propósito de la riña de Macri con Tinelli, sobre su tolerancia. Fue la reina del escrache. Da la sensación de andar con brújula inestable. Tal percepción se instala incluso en el kirchnerismo duro. Las puertas del Frente Renovador de Sergio Massa son golpeadas con frecuencia”.
Jorge Fernández Díaz
LA NACION
“La democracia moderna y humanista considera inaceptable la crueldad, pero las sociedades subdesarrolladas siguen valorando instintivamente la fortaleza. El pueblo argentino ha demostrado una recurrente inclinación por los líderes fuertes y abusivos”, dice Fernández Díaz. Añade que, acaso, “el secreto de la gobernabilidad peronista no radique tanto en su alianza social sino en su modo despiadado de ejercer el poder. A veces la Argentina parece el patio de una escuela o el pabellón de un presidio: al buenudo lo confunden con débil, y lo vapulean sin compasión. Y en esas escaramuzas, digamos la verdad, el peronismo ha mostrado siempre más inclinación por ser victimario que víctima”. Menciona la reunión Macri-Tinelli y afirma que “flotan en el aire el pegajoso fantasma de De la Rúa y un dramatismo no verbalizado acerca de cuánta potencia y cuánta fragilidad registra este gobierno no peronista”. En otro orden, dice que “la secta de la Pasionaria del Calafate duda de su caracterización y anda en zigzag sin decidirse. Por momentos, Macri es un pusilánime y un candidato al helicóptero. Al instante siguiente, se trata de un dictador todopoderoso y vengativo que maneja a los jueces federales y quiere establecer un “Estado policial”.
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