RIO DE JANEIRO, BRASIL
ESPECIAL
Por PEDRO GARAY
Venía a buscar la final de los 100 metros libres, pero en una carrera particularmente cruel donde todo se resuelve en 48 segundos y el nivel es tan imponente, Federico Grabich, una de las grandes esperanzas de final olímpica para Argentina, quedó lejos de su mejor marca y masticando bronca.
¿Qué pasó? “Me exigí mucho al principio y volví (en los segundos 50 metros) en 26 segundos, nunca vuelvo en tanto. Viendo los tiempos que clasificaron, debería haber hecho una carrera más cuidada, pero acá no se puede regular: no es un campeonato sudamericano. De hecho se quedan todos afuera, el campeón olímpico quedó 16to”, ofreció como explicación Grabich, con “no muy buenas” sensaciones en el cuerpo, tras los 100 en los que marcó 48.78, un tiempo que lo dejó en el puesto 22, a 6 del corte semifinal, y a 0.67 segundos de su mejor marca, el récord argentino.
“Esta vez lo vivo con una tranquilidad distinta a Londres 2012: sé que entrené bien, sé que me he sacrificado mucho y es el final de un ciclo olímpico que ha salido mucho mejor de lo que esperaba, del cual me voy con medallas mundiales y panamericanas”, afirmó de todos modos, aunque, entristecido, agregó que “estaba para hacer un buen tiempo, lo sentía, entrené muy bien. Me tengo que conformar con esto”.
Grabich se suma a Bardach y Naidich entre los nadadores argentinos que, tras un ciclo olímpico de enorme crecimiento y decenas de récords nacionales, se probaron en el agua de Río esta semana y no alcanzaron sus objetivos de marca.
Consultado sobre lo que eso significaba respecto a su beca del Enard, que se encuentra atada a resultados, Grabich, aún sulfurado por no cumplir su objetivo, soltó: “No me interesa que me entiendan, me interesa mi objetivo, sólo me interesa mejorar. Si me tienen que sacar la beca que me la saquen, yo sólo necesito la pileta, a mi entrenadora, y mi familia seguramente me dará de comer. Igual, no creo que me pidan explicaciones, pero además no tengo nada para explicarles: entrené perfecto cuatro años, no hay mucho cuento, no hay excusas”.
“La filosofía”, que ata la beca a resultados, “es un toque exitista. Pero yo me concentro en lo mío: no me interesa si me van a aumentar la beca, si me van a pagar los viajes, no me meto en eso”, afirmó el nadador de Casilda: “Intento entrenar bien, que es lo que me hace bien a mí”.
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