Al mismo tiempo que buena parte de la población de Brasil parecía alejada totalmente del proceso de destitución de Dilma Rousseff encandilada por los Juegos Olímpicos Río 2016, lo cierto es que estos tampoco quedaron ajenos a la crisis institucional.
Una prueba de ello fue la enorme silbatina con la cual se recibieron las pocas palabras del presidente interino Michel Temer en la apertura de la cita deportiva mundial.
Pero en las últimas horas, también la justicia debió pronunciarse sobre la posibilidad de los espectadores de las competencias de hacer pública sus posturas respecto a la situación política.
Un juez ordenó a los organizadores de los Juegos Olímpicos que permitan protestas pacíficas dentro de las sedes de las competencias, después que varios fanáticos fueron expulsados de estadios por exhibir carteles antigubernamentales.
Conforme la crisis política brasileña se profundiza en medio del proceso de destitución de Dilma Rousseff, muchos son los que llevan sus reclamos políticos a los eventos olímpicos.
Su frase casi universal, exaltada en carteles escritos a mano y en camisetas y que se propaga como el fuego en las redes sociales, es “Fuera Temer”, pidiendo la salida del presidente interino.
Pero un juez federal en Río decretó la noche del lunes que en la legislación especial aprobada para los Juegos no existe ninguna cláusula que restrinja los derechos constitucionales de los brasileños a la libre expresión.
En una orden judicial temporal, que puede ser apelada, el juez amenazó con imponer multas de hasta 3.200 dólares a cualquiera que retire de las sedes a quienes realicen protestas pacíficas.
El COI prohíbe cualquier tipo de manifestación política durante los Juegos y ha suplicado a los aficionados no interrumpir las competencias.
El comité organizador de los Juegos de Río planea solicitar al juez que reconsidere su fallo y hacer una apelación final, de ser necesaria.
“Este es un evento mundial, y creemos y esperamos que los estadios no se conviertan en una plataforma para el debate político”, explicó el vocero del COI, Mark Adams, ayer, agregando que el Comité, no obstante, no planea hacer algo respecto a la ley brasileña. Por su parte la propia Dilma calificó como un acto de censura que se impida llevar carteles..
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