ENRIQUE FRUTOS ORTIZ
Maestro de la Medicina y ex decano de la Facultad de Ciencias Médicas de La Plata
“Me instalé en Brandsen como médico en 1952 y recuerdo haber llegado a aplicar ventosas durante mis primeros tres o cuatro años. En ese momento, si bien existía la penicilina no era fácil de conseguir. De manera que cuando se sospechaba una neumonía, al paciente se le aplicaban ventosas para tratar la infección, porque se pensaba que de esta forma aumentaban las defensas del organismo pero también porque no había mucho más que hacer. Las ventosas se solían usar además para tratar lumbalgias y dolores musculares. Si bien se trataba de un método muy empírico, en aquel momento estaba tan arraigado en la gente que algunos pacientes con cuadros de este tipo hasta venían al consultorio esperando que uno se las fuera a indicar”.
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