El pianista y compositor uruguayo Luciano Supervielle acaba de editar su nuevo disco solista, “Suite para piano y pulso velado”, una colección de inspiradas piezas para piano, en el que el músico -apdrinado por Jorge Drexler- profundiza una búsqueda estética en la que cruza con elegancia la música clásica con los sonidos rioplatenses, el hip-hop y la música electrónica.
“Es un disco para ser escuchado con lupa, habla de sensaciones visuales, cotidianas, de cosas mínimas. Mi idea era que sea inmediato, íntimo y artesanal, como es mi relación con mi ciudad, Montevideo, y con todas las cosas que me rodean”, definió Superville, que anoche copó la sala del Centro Cultural Kirchner.
Surcado por un halo de melancolía, el álbum propone un viaje por diferentes estados e imágenes a partir de piezas instrumentales, como las envolventes “Resiliencia” e “Interludio en sol menor “, y el intenso “Otro día en Uruguay”, nombre que remite a su vínculo con Uruguay.
“Sin dudas tengo esa relación del desapego constante con Uruguay, tengo siempre esa nostalgia de mi país porque soy una persona que me dedico a viajar muchísimo por mi actividad laboral”, expresó el compositor que nació en París en 1976, vivió en México y España, y que desde hace unos años decidió radicarse definitivamente en Uruguay junto a sus dos hijos,
Superville proviene de una familia ilustre con raíces en el barrio montevideano de El Prado. Su madre era francesa y su padre uruguayo, quien por esos tiempos vivía en el exilio. En la década del 90 integró la escena hip-hop uruguaya como parte de las legendarias bandas Plátano Macho y Peyote Asesino. Desde hace años cumple un rol fundamental dentro del colectivo de música rioplatense Bajofondo, que tras una pausa de dos años vuelve al ruedo.
“Nos tomamos un pequeño descanso, ahora nos ponemos a grabar el disco nuevo, volvemos a entrar en carrera, es un reencuentro”, anunció el músico.
La placa sucesora a “Supervielle” (2004) y a “Rêverie” (2011) contempla también la suite “Pianos Tiranos”, música original compuesta para la serie uruguaya “Tiranos Temblad”, que puede verse en YouTube.
Cuando el realizador de la serie, Agustín Ferrando, le pidió a Luciano que hiciera las músicas, él todavía no estaba pensando en hacer un disco: “Finalmente fueron una pequeña colección con una cierta unidad, y fue Santaolalla quien me dijo ‘tenés que hacer un disco con esto’. Empecé a trabajar en torno a esa idea, a partir de ahí compuse la suite para piano pero con la influencia del hip-hop y la música electrónica que tienen que ver con mi estilo, y en estos dos últimos años le fui dando forma a lo que es el disco”, resumió.
Si bien en el álbum la música clásica aparece con mucha presencia, Superville sostuvo que “este disco es a la música clásica lo que Bajofondo es al tango, lo que hago es música popular con guiños a la música clásica”.
Sin embargo, subrayó que es importante la publicación de un libro de partituras de la suite: “Está bueno que el libro tenga cierta circulación en el ámbito de la educación, que los chicos tengan un repertorio de música en un lenguaje clásico, que no deja de ser contemporánea”.
A lo largo de su carrera y en paralelo a su proyecto en solitario, Luciano compuso bellas canciones como “Forma”, “Mateo y Cabrera” y “Perfume”, interpretadas por Bajofondo. También fue importante su rol como arreglador y tecladista en los discos “Frontera” (1999),“Sea” (2004) y “12 segundos de oscuridad”(2006) del exitoso artista uruguayo Jorge Drexler.
Integrando esas propuestas a su presente solista, decidió incluir en el disco una personal versión de “La edad del cielo”, de Drexler, y “Sabelo” de Bajofondo, que no desentonan en un universo sonoro donde priman las melodías y un sutil acompañamiento de programaciones electrónicas y sintetizadores.
El cuánto al vínculo de los argentinos con la música uruguaya, expresó: “Históricamente Argentina ha sido un gran promotor de la música uruguaya, marca un antes y un después en la carrera de un artista uruguayo, es un lazo que ha crecido mucho estos últimos 20 años”.
“En Uruguay se ha profesionalizado muchísimo, lo que ha permitido que pueda competir con productos de calidad internacional, la calidad de las obras y el resultado final permitió que muchas propuestas trasciendan las fronteras. El hecho de ser un país tan chico nos ha obligado a optimizar al máximo nuestras posibilidades artísticas. Hay una necesidad de salir al mundo, esto ocurre en el fútbol y varias disciplinas, nos superarnos porque es un mercado muy pequeño”, concluyó.
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