La comunidad educativa de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) disfrutará, a partir de hoy, de un nuevo fin de semana “extra largo”. Tal como se informó, en la fecha no habrá actividades docentes ni administrativas con motivo de la celebración del Día de la UNLP, en una medida extensiva a todas las unidades académicas de enseñanza superior y dependencias de esa casa de estudios. A eso debe sumarse que el próximo lunes 15 será feriado nacional para conmemorar, con dos días de anticipación, el paso a la inmortalidad del general José de San Martín. Es decir, se adelanta el feriado del 17 de agosto. De esta forma, en la órbita de la UNLP tendrán cuatro días libres, computando sábado y domingo.
Como se recordará, no es la primera vez que ocurre. En agosto de 2014 las autoridades de la UNLP movieron fechas, de modo que se conformó un fin de semana largo, de cuatro días de extensión. En esa ocasión, la Universidad cumplía 109 años de su nacionalización, el 12 de agosto. Pero como esa fecha caía martes, se resolvió dar asueto académico y administrativo el viernes 15 de agosto. Entonces, las actividades quedaron suspendidas ese viernes, el sábado, el domingo, y el lunes 18, feriado nacional porque se trasladó la fecha de conmemoración del fallecimiento del Libertador, que en rigor fue el domingo 17. Así, en los colegios, facultades y áreas administrativas recién retomaron las actividades el martes 19.
Ya se ha señalado que las semanas cortas se han convertido en una fórmula que se ha hecho costumbre en la Universidad platense. Es de suponer que, quienes la adoptan, no tomarán en cuenta el contexto educativo que presenta nuestro país, signado por deficiencias funcionales muy marcadas, así como por ciclos de clases y actividades administrativas que sufren frecuentes interrupciones.
El tema de los feriados debiera merecer un más profundo análisis en la UNLP. ¿Es necesario agregar asuetos? Ya se han sumado varias jornadas al calendario de feriados nacionales. Y se han creado, inclusive, feriados puente cuyo número no cesa de crecer últimamente. La Universidad tiene, además, sus propias celebraciones, como el Día del Estudiante y el del No Docente.
Todo indica, a la luz de estas consideraciones, que sería oportuno revisar el criterio con el que se disponen asuetos académicos y administrativos en la Universidad. Por lo menos debería ser materia de debate. Y, sin ninguna duda, debería imperar una pauta muy restrictiva a la hora de agregar jornadas de inactividad que involucra, de un plumazo, a facultades, colegios primarios y secundarios, centros de investigación e institutos de posgrado. Lo que no puede subestimarse es el evidente papel que la Universidad, naturalmente, ejerce. Un rol que la compromete desde su propia esencia como institución rectora de la sociedad.
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