El prestigioso director porteño Rubén Dubrovsky cortará mañana una racha de diez años sin venir a dirigir a su país cuando, al frente de la Orquesta Estable del Teatro Argentino, conduzca el sexto programa del ciclo anual de conciertos dedicado íntegramente a Ludwig van Beethoven.
En Europa, Dubrovsky se desempeña como director artístico del Bach Consort de Viena que, bajo su conducción, se transformó en uno de los ensembles barrocos más importantes de Europa, además de dirigir el Third Coast Baroque de Chicago.
“Honrado y feliz” con esta convocatoria del Argentino, un teatro en el que aseguró en diálogo con EL DIA haber sentido “una atmósfera febril de trabajo” en la que “realmente se respira arte”, el director encarará un programa integrado “por tres de las obras más significativas” del repertorio del célebre compositor alemán.
En este sentido, en la primera parte del concierto que se llevará a cabo mañana desde las 18.30 en la Sala Ginastera se ofrecerá la Obertura de Coriolano, Op. 62, y el Concierto Nº 3 para piano y orquesta, en do menor, Op. 37 (con la actuación como solista del pianista Marcelo Balat). En tanto que en la segunda y última parte se ejecutará la Sinfonía Nº 5, en do menor, Op. 67.
“Me especializo en música antigua, tocada con instrumentos de época, y justamente el trabajo que estamos haciendo con la orquesta va por esa línea: conseguir con los instrumentos modernos el sonido original de las obras de Beethoven que, en aquella época, era bien distinto”.
En este sentido, Dubrovsky manifestó que ha sido un “placer” trabajar con la orquesta del primer coliseo bonaerense, de la cual consideró “que tiene una gran tradición”, y contó que su desafío profesional estuvo puesto en sellarle su impronta. “Yo vivo en Viena desde hace 26 años, entonces mi misión es hacer un Beethoven lo más vienés posible”, manifestó, muy contento de “poder colaborar con toda esta gente talentosa”.
“Beethoven es casi una cumbre porque yo me especializo en esta música”, indicó Dubrovsky, cuyo repertorio habitual se mueve desde Monteverdi, hasta Beethoven y Rossini. “Para mí es uno de los últimos compositores que todavía habla ese lenguaje que nace del barroco, porque luego ya en sus últimas obras nace el romanticismo y cambia el lenguaje. Estas obras que aquí se ofrecerán están ahí, entre las primeras obras románticas, y en las que se nota que se está abriendo un nuevo universo de ideas”, agregó.
Con mucha certeza, dijo que el programa que se interpretará mañana incluye música “que habla muchísimo y que se mete en el corazón de la gente”, y remarcó que estos sentimientos bien pueden ser sentidos por espectadores sin tradición clásica, destacando particularmente lo “transparente y amena” de la Sinfonía Nº 5, “más allá de su dramatismo”.
Dubrovsky, que se ha sentido como en casa en La Plata, una ciudad a la que comparó con Viena en el sentido de la “dimensión humana” que no se encuentra en las grandes urbes, seguirá tras el concierto de mañana un tiempo más en el segundo subsuelo del Argentino porque también dirigirá a la orquesta en la próximo producción lírica: la esperada “Cosi fan tutte” de Mozart.
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