No es difícil. Hay que tomar decisiones.
Por ejemplo, decirle a Juan José Aranguren que no hable en público y se dedique a los números. Explicarle que eso no es lo suyo, hay funcionarios con cierta dosis de cintura política y un poco de tacto que se encargarán de todo.
La ultima aparición fue desastrosa: “Seria muy grave si la Corte Suprema falla en contra del aumento de tarifas”.
Alguien le dijo que presionar a los jueces de la Corte no sólo es negativo sino que puede provocar el efecto contrario.
No, él sólo actúa y habla sin filtro. Tenía razón cuando declaró: “Estamos aprendiendo”. Otros funcionarios como Frigerio son enviados a convencer a los gobernadores que apoyen el nuevo cuadro tarifario.
Una cosa es cierta, el titular de Energia aclaró que si no aumentan las tarifas se necesitaran 22.000 millones de pesos extras para afrontar el agujero negro que provocaron.
Ricardo Lorenzetti, recordemos, dijo, “tenemos que tener autonomía del poder político”.
Al comienzo a los principiantes se les ocurrió que las audiencias para determinar las tarifas serían “informativas”.
Es decir uno iría, escucharía y como en una obra de teatro te retiras a tu casa sin opinar.
Alguien con las neuronas más ágiles dijo: “esto no puede ser nos van a insultar en arameo y explicó que serian “participativos” .
Por lo menos los usuarios, asociaciones de consumidores y partidos de la oposición tendrían derecho a opinar.
Aranguren en el Congreso también tendrá que dar explicaciones.
Todo, aparentemente se resolverá el próximo jueves, cuando la Corte trate el caso.
CALVARIO
Mientras baja la inflación y la CGT espera con paciencia, las tarifas metieron al Gobierno en un calvario.
Las distribuidoras eléctricas denunciaron ante la Bolsa y la Comisión Nacional de Valores que están en una situación límite.
Edenor sostuvo que sin cobrarle a sus clientes no tendría ingresos para sostener los 800 millones de pesos mensuales que destina para pagar los sueldos de 7.000 empleados.
Las inversiones previstas para este año por un total de 3.200 millones de pesos no se harán.
Si este verano es muy caluroso, habrá que prepararse para lo peor.
¿Qué presupuesto van a presentar el 15 de septiembre en el Congreso? Nadie lo sabe. No hay cifras. Todo puede ser posible.
IMPORTACIONES
Mientras tanto en la Unión Industrial Argentina temen por el crecimiento de las importaciones.
Alfonso Prat-Gay les advirtió que tienen cuatro años de plazo para hacer dieta y gimnasia.
Volvió a recordar de dónde se partió en enero y dijo “ lo peor ya pasó”.
Anticipó que el Presupuesto 2017 mantendrá la meta del 17 % de inflación y 3,5 de crecimiento. No habló del tipo de cambio.
Pero todos los presentes señalaban que si el blanqueo tiene éxito y teniendo en cuenta que el año próximo hay elecciones no puede superar los 18 pesos en todo 2017.
“Están acostumbrados desde hace mucho tiempo a hacer lobby por protección y no ser más productivos”, dijo el ministro.
No habrá apertura generalizada. La situación del empleo es frágil.
INFLACION
Un dato: la inflación viene en descenso. Pero los precios de la canasta de alimentos y bebidas se desacelera más lentamente que el resto. Así, el informe explica. “No se observa que la caída de la inflación este impactando de forma positiva en los sectores de menores ingresos, ya que en estos hogares se destina una proporción mayor del ingreso a los alimentos.
¿Cómo sigue la película?
El vencimiento de los acuerdos paritarios de corto plazo, obligará a gremios y empresarios a sentarse a discutir un nuevo aumento a partir de septiembre.
¿Qué pasara con los precios?
Ese es otro tema.
El Sindicato de Empleados de Comercio aceptó un 20 % de abril a septiembre, más dos subas fijas no remunerativas de 1.000 pesos para marzo y mayo. La construcción también cerró un acuerdo por seis meses.
Los docentes bonaerenses fueron a la huelga.
La frase fue muy arriesgada por parte del ministro de Economía: “Lo peor ya paso”. ¿Están seguros?
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