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Noventa y seis horas de danza

Por Redacción

En unos días, nuestra ciudad, será testigo de 96 horas de la liberación de los cuerpos

Por JOSE SUPERA
ESCRITOR

1.

Cuando bailar sea un acto revolucionario. En un futuro distópico y despótico. La felicidad como norma impuesta. Un futuro que se está gestando al momento de leer esta nota. Pero un futuro que es ahora. Decimos: Bailar, como acto de levantamiento, de insurrección. Llegamos al momento en que los cuerpos llegan a estabilizarse con el entorno, nos contienen confortables cubiles donde reposamos y vemos historias seriales en pantallas brillantísimas, vidas fantásticas de otros a través de un vidrio, mientras nosotros acá quietos, estáticos, erráticos, fanáticos.

¿Cómo hemos llegado a esta comodidad? ¿Cuándo fue que nos replegamos en nuestras propias líneas, retirándonos del campo de batalla? ¿Es el no moverse, la contención y el descanso, la fórmula que tienen para la dominación de nuestros cuerpos? ¿O quizás es moviéndonos, pero mirando todo a través de una pantalla, la realidad aumentada, controlada, de buscar animalitos que no existen más que en un programa descargable de diferentes plataformas? ¿Es la felicidad la que nos controla? ¿Es el deseo por algo que nos mueve y nos molesta, lo que termina por liberarnos?

Durante 96 horas bailará nuestra ciudad.

Se moverán con la libertad del que pelea con el arte.

Moverse para no morir de abulia, para combatir a las huestes de la alegría forzada.

2.

96 horas de danza es una forma de unir varios espacios a través de la danza. Diana Rogovsky es una de las gestoras de este proyecto-trazado-jornada-levantamiento, y a la hora de hablar de ese mapa, cuenta que “hay un recorrido con estaciones como las vías de un ferrocarril, porque es parecido a una neurona que conecta y está eléctrica, activa, un poco tensa, que necesita descargarse y recargarse. Es un circuito, no un lugar fijo, un territorio que se constituye en el hacer y luego se desmonta. Y las 96 horas son porque son 4 días y uno más, y no para, es un poco como una maratón, una urgencia que tenemos por salir, resistir y liberarnos, como siempre lo fue, al cuerpo no le basta con comer, respirar, tener sexo, la vida de la imagen; necesitamos recurrir y usar esas fuerzas en una suerte de metáfora y despilfarro, y la danza se ubica ahí, según mi mirada”.

3.

El ciclo de danza propone habitar diferentes escenarios de la ciudad, en un recorrido que los conecte, vincule, articule y enrede. Es organizado desde ACIADIP, Asociación de Coreógrafos, Intérpretes y Afines de Danza Independiente Platense, un grupo de trabajo plural y abierto que busca ser representativo de la danza independiente platense, en sus múltiples y diversas expresiones. Otra de sus referentes es Florencia Riafrecha, que me cuenta que “el proyecto nace como una necesidad de darle fuerza al artista como trabajador independiente, en un marco de lucha y reclamo que convoca a toda la comunidad artística platense, con el intento de visibilizar esta red de trabajo colectivo que nuclea a gente de danza, teatro y otras disciplinas, junto con las salas independientes de la ciudad. El ciclo cuenta con talleres, obras, instalaciones de fotografía y video, performances, y mesas de debate y reflexión”.

Le pregunto si la danza es una forma de resistencia.

“Creo que bailar es resistir, plantarse, sostener, exigir y transformar. El movimiento interno o visible nunca se detiene, nunca se conforma. La red de espacios y salas independientes que forman parte del ciclo es de alguna manera, la red que nos conecta, nos fortalece y nos visibiliza frente a la sociedad. Esta red abarca diversas subjetividades y experiencias que están atravesadas por la danza. Esta red pretende envolver a toda la ciudad para transformarla”.

4.

En un futuro que será en unos días, los cuerpos se levantarán de la tierra y empezarán a moverse, los músculos se tensarán y contraerán, para volver a tensarse: son esas tensiones (in)voluntarias, esa contracciones, metáfora del a realidad a la que se combate con la cultura, con el arte, con la unión. Porque si muchos espíritus se juntan para volverse de carne y de danza, ahí, de alguna forma, se está gestando una revolución.

Las noventa y seis horas de danza serán estos 18, 19, 20 y 21 de agosto.

Facebook: noventayseishorasdedanza

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