El presidente interino de Brasil, Michel Temer, cumplió ayer tres meses en un poder al que se aferra pero sólo conservará si la mandataria suspendida, Dilma Rousseff, es condenada en un juicio político cuya fase final comenzará el 25 de agosto, cuando el Senado, según confirmó ayer, teminará de decidir la suerte de Dilma.
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