Sin dudas el blanqueo de capitales se ha convertido en el principal motivo de expectativa en este segundo semestre del año.
El anuncio -que en un primer momento pareció una más de las numerosas moratorias que otorga el fisco argentino- en esta ocasión adquiere características especiales. Sobre todo porque brinda una oportunidad de ponerse al día con activos no declarados y en forma muy conveniente que, además, no requiere el ingreso de los montos depositados en moneda extranjera en el exterior.
UN GRAN IMAN
Lo cierto es que quienes están dispuestos a ingresar en el nuevo régimen están haciendo cuentas y se preguntan si es conveniente pagar la multa del 10% que fija la norma u optar por alguna de las dos opciones de títulos que se ofrecen como alternativa.
Otra opción es ingresar a un fondo inmobiliario que permite ahorrarse también la multa.
En cualquier caso, estas serán las decisiones que deberán adoptarse en los próximos meses, teniendo en cuenta que las condiciones más ventajosas se extienden hasta el 31 de diciembre.
LOS BONOS
Por ahora, la opción más atractiva para los interesados es la suscripción de títulos que se emitirán en forma específica para quienes quieran entrar en el régimen.
Ambos bonos tienen la ventaja que permitir no pagar el 10% del monto blanqueado que fija la normativa.
Desde esta perspectiva, estos papeles se presentan como muy ventajosos.
Pero al mismo tiempo deben aguardar los tres años que fija el cupón y sin en ese período obtener ningún tipo de interés.
Otra opción es suscribir el bono que vence en 2023, que si paga, aunque un mínimo 1% anual, bien por debajo de las tasas que ofrecen bonos argentinos de similar duración (entre 5% y 6,5% para esos plazos).
Claro que en este caso el beneficio adicional es que se contará con el dinero disponible y perfectamente legal, sin el pago de la multa del 10%.
Para distintos analistas financieros, el bono más atractivo es el largo, es decir el que vence en siete años, ya que a pesar de ser el que más tiempo demorará en obtener el reintegro del monto original, presenta ventajas, como ser tener un cupón mayor y, además, permite exteriorizar el triple del moto suscripto.
Es decir que se puede suscribir este bono por 100.000 dólares y automáticamente otros 200.000 dólares entrarán en el circuito blanco y sin pago de multas.
En otro caso para el blanqueo de un millón dólares: para no pagar la multa, en el caso del bono a tres años hay que destinar la totalidad del dinero y esperar tres años para recuperarlo.
En el caso del bono a siete años, no podrá venderse durante los primeros cuatro años.
Pero el gran beneficio es que libera a quienes lo suscriben de inmovilizar dos tercios del monto.
En el ejemplo para blanquear un millón de dólares habría que suscribir este título especial por 333.333 dólares, pero quedaría “libre” para invertir los restantes 666.666 dólares.
COINCIDENCIA
Según diversos analistas, entre las opciones posibles, el bono más largo se presenta como la más atractiva.
Ello se debe a que con los actuales rendimientos, el valor al día de hoy del título a tres años con tasa cero es de 89,96 dólares, lo que representa una quita del 10%, similar a la multa.
En cambio, en el caso del bono largo, las cuentas son diferentes. Armando un portafolio de títulos argentinos de distintos plazos (Bona 2020, 2024 y 2046), es posible obtener un retorno que oscila del 9,5% al 17,7% a cuatro años de plazo. Considerando estos valores, la verdadera quita que tendría este título es de 8,6%.
Claro que la opción a pagar la multa es asumir algunos riesgos: básicamente quedar 100% expuesto a bonos argentinos de distinta duración, incluyendo el nuevo a siete años que recién a partir del cuarto año podría negociarse. El supuesto de la conveniencia de este bono está en relación directa con la voluntad de mantener en cartera bonos argentinos de largo plazo.
Otros analistas coinciden en que el bono a largo plazo es más atractivo, en especial si se lo combina con una canasta de opciones como el Bona 2024, 2026 y 2046.
En todos los casos, la opción más larga es más conveniente, que la de pagar la multa y hacer la inversión o de optar por el bono a tres años, sin multas, pero sin intereses resarcitorios.
Es que los analistas del mercado insisten en que con el bono largo a siete años, se puede invertir dos tercios de lo blanqueado en otros títulos. Y, además, se puede vender al cuarto año y reinvertir los fondos en la cartera elegida.
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