MARCELO CETKOVICH
Psiquiatra del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO)
La idea de que la depresión se trata de una enfermedad de señoras bien es absolutamente falso: afecta a todas las clases sociales, a todas las edades y a ambos sexos, a pesar de que haya una mayor prevalencia entre las mujeres. El tema es que, probablemente, una persona de bajos recursos no pueda quedarse en la cama tirado porque pierde su trabajo, pero esto no implica que no esté deprimido y, además, son las personas que menos alternativas tienen para superar la crisis. Aquí no queremos quedarnos con la mirada de que ‘hay que atender el problema porque una persona deprimida no puede trabajar y entonces afecta al sistema de producción’. Hay que entender que se trata de un sujeto que no puede cumplir con sus tareas de padre o madre, de amigo, de esposo o esposa.
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