Julieta Prandi fue una de las primeras que se animó a confirmar lo que se intuía: que entre las modelos se libra una verdadera guerra. En una nota que dio a una revista, afirmó: “El día que terminé mi primer desfile, encontré mi remera cortajeada con una tijera... En las pasarelas ocurre de todo: llegaron a empujarme, patearme y tironearme de la ropa para sacarme el lugar. En este medio es difícil hacerte amigas. Todas compiten y la ambición las ciega”.
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