El ex secretario de Obras Públicas, José López, cumple hoy su segundo mes de prisión al que llega, a diferencia del primero, tras haber confesado que el dinero con el que fue detenido lo había ocultado en la casa que habitaba en Tigre junto a su mujer.
La estrategia del ex funcionario K investigado por presunto enriquecimiento ilícito viró radicalmente el jueves pasado cuando rompió el silencio y relató cómo vivió el día de su detención aunque no quiso explicar el origen de los casi 9 millones de dólares. “Lo que voy a decir por ahora con respecto a ese dinero, es que ese dinero no me pertenecía, ese dinero pertenecía a la política. Y yo, cuando tenga la fortaleza física, psicológica y espiritual necesaria, voy a dar todos los detalles”, declaró.
En su primera presentación ante el juez federal Daniel Rafecas, López se había negado a declarar por lo que habían quedado en el tintero todas las posibles preguntas sobre la noche en la que fue descubierto mientras tiraba bolsos por sobre el paredón de un monasterio de General Rodríguez.
Fuentes judiciales destacaron que el ex funcionario se mostró con mejor talante y más colaborador, aunque destacaron que fue insuficiente si pretendía deslindarse de la responsabilidad de haber sido capturado con el dinero no declarado.
Su nueva estrategia tuvo por objetivo enviar algunos mensajes encriptados a la clase política en general y desligar a la religiosas que habitaban el convento y a su mujer María Amalia Díaz de los hechos investigados por la justicia federal.
López dijo que llegó al convento en estado de “psicosis”, guiado por pensamientos extraños y visiones condujeron hasta allí; aunque las religiosas que vivían en el lugar ya habían declarado que lo esperaban durante esa noche.
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