RIO DE JANEIRO, BRASIL
ESPECIAL
El platense Manuel Alvarez se siente un privilegiado. Es el preparador físico de la Selección Nacional de Básquet desde hace más de una década y con su trabajo contribuyó para la grandeza de la inigualable Generación Dorada. En la tranquilidad de la Villa Olímpica, charló largo y tendido con este diario en la previa de la madre de todas las batallas, que será hoy ante Estados Unidos.
Hijo de Angel y María Carmen, de quien dice que son dos lectores históricos de EL DIA, este profe que se formó en el básquet trabajando durante casi 20 años en el Lobo, donde logró el ascenso a la Liga A con el brillante título en el TNA derrotando en la final a Regatas Corrientes y el posterior subcampeonato ante Boca en la A. Su gran labor en Gimnasia, le abrió las puertas de la Selección de la mano de Gonzalo García y Sergio Hernández. Así vive este momento:
- Con la gran preparación que tuvieron, ¿lo de España fue un golpe duro o estaba en los planes que se podía perder?
- No sé si dentro de los planes, pero podía perderse como se perdió y hay que asumirlo. El básquet es un deporte bastante lógico. Y en cuanto a la preparación, creo que este año la Argentina dio un salto de calidad; es la primera vez en los once años que llevo en el cargo que entrenamos 16 días seguidos sin ningún tipo de amistoso, con un tramo en el CENARD y una segunda parte en un centro de la Universidad de Las Vegas, que está en el primer nivel mundial, por tecnología y estructura. Así que en ese aspecto hemos dado un salto de calidad.
- ¿Por qué ahora se pudo dar ese salto de calidad en la preparación y antes no?
- Todo se reduce a cuestiones económicas. Es importante por eso meter algún amistoso importante en el país por el tema de los costos. Lo importante es que tanto el torneo de Tecnópolis como el de Córdoba, no inhibieron en absoluto el andar de la preparación y, al mismo tiempo, le permitió al ente organizador sostener esta estructura de primer nivel. Es una cuestión de no hacer nada contra la preparación y hacer un calendario que sea rentable y, a la vez, que no atente contra el objetivo madre que pasa por lo táctico, lo técnico y lo físico.
- Después de lo de España, ¿cómo llegan al partido con Estados Unidos?
- Lo de España fue un golpe duro porque en lo personal esperaba otro resultado, pero la realidad de la diferencia entre un plantel y otro quedó plasmada en el marcador. Lamentablemente hemos quedado cuartos y nos tocó este cruce. Creo que si le faltamos el respeto a Estados Unidos le podemos hacer partido, podemos sorprender y dar el batacazo. De darse, sería el batacazo incluyendo todas las disciplinas existentes en Brasil.
- ¿Cómo se prepara físicamente un partido ante EE UU tras venir de jugar un doble suplementario y luego ante España?
- Se prepara no preparándolos, no haciendo absolutamente nada, lo charlaba con Sebastián Pascuas, que es el profe que me acompañó en toda la etapa de la preparación en Argentina, muchas veces en este tipo de procesos no hacer es hacer y estamos en ese estadío, donde el reposo cobra una dimensión de supremacía, para descansar y estar lo mejor que se pueda en el partido. También hay un equipo de físicos trabajando con aquellos jugadores que lo necesitan. El patrón es descansar, esa es la carga de entrenamiento.
- Estar durante tanto tiempo entrenando a figuras es un espaldarazo grande...
- La Argentina y nuestra ciudad, que es hija de la Universidad, tiene profesionales que pueden ocupar este lugar tranquilamente, no es que porque dure soy mejor que otro. Reuniré condiciones para estar en el lugar, pero conozco infinidad de colegas que podrían hacer este trabajo igual o mejor que yo.
- Comenzaste tu desarrollo en el básquet en Gimnasia.
- Sí, con Adrián Gómez en 1993 en la B, estuvimos hasta el ‘99 cuando perdimos el ascenso en Tucumán. Luego viene Gonzalo García como entrenador y logramos el ascenso en el año 2000 a la Liga Nacional A. Trabajé con Gonzalo hasta 2004 y después con el “Tola” Cadillac, una gran persona, con la que nos tocó descender. El deporte me enseñó que ahí se ven los profesionales, cuando no toca la buena, cuando el diario no habla de vos. Después estuve unos seis meses sin club y apareció de la mano de Gonzalo y de Sergio Hernández, la posibilidad de estar en la Selección. Desde aquel momento, acá estamos.
- ¿Volverías a trabajar en un club, quizás desde otro lugar?
- Volvería a un club sin tantas ambiciones deportivas y me dedicaría a lo formativo, me parece que los que ocupamos un lugar durante tanto tiempo en el deporte profesional, tenemos que capitalizar todo y retomar dándole ese conocimiento al chico que se están formando. No existe en Argentina la idiosincrasia de invertir en la parte formativa y eso creo que es fundamental. Y también tengo la intención muy clara de escribir.
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