“Las puertas se abren cuando somos decididos y educados”, dice la maestra Zulema Arjona a sus alumnos mientras recorren las calles de La Plata y se disponen a posar para una foto frente a la casa Curutchet, a la que visitarán en los próximos días. Tanto para la maestra como para los chicos, se trata de aprovechar cada minuto del viaje para aprender más sobre la ciudad y sus cosas.
La maestra indica que para los chicos elegidos por sorteo para viajar, visitar La Plata es toda una experiencia, ya que “generalmente no salen de El Moreno y si lo hacen es para ir a algún pueblo cercano en la Puna o a alguno de la Quebrada”.
Los chicos, mientras tanto, dicen que les llama la atención que la ciudad tenga tanta gente y tantos vehículos. Uno de ellos se muestra interesado en conocer la cancha de Estudiantes y a otro lo entusiasman las escaleras de la casa de Lidia Burry y se entretiene subiendo y bajando una y otra vez.
Para llegar a La Plata tuvieron que hacer un largo viaje que los llevó primero en un colectivo desde El Moreno a San Salvador de Jujuy, donde tomaron un segundo colectivo hasta La Plata.
“Salimos de El Moreno el lunes a la madrugada y llegamos a La Plata el martes a las seis de la tarde”, cuenta la maestra Zulema Arjona.
El grupo está integrado por Wara Morena Galián, Romina Nahir Natali Castillo, Nicolás Clemente Cañari Tinte y Luis Enrique Paolo Cañari. Todos cursan el séptimo grado en la escuela número 251.
Según Arjona “para los chicos esta es una experiencia muy enriquecedora, porque nunca tienen oportunidad de ver una realidad tan distinta de la que viven en el pueblo”.
Y agrega: “en El Moreno, la mayoría de la gente trabaja la tierra o con animales, hay casas de adobe, paja y chapas y calles angostas. En contraste, acá ven gente trabajando en oficinas, edificios y anchas avenidas con muchos vehículos, además de los museos y los monumentos. La idea es que ellos puedan transmitir estas vivencias también a sus compañeros cuando vuelvan a la Puna”.
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