Prácticamente todos pueden comenzar a entrenar en bicicleta. No es necesario tener una aptitud previa, ni un estado físico muy trabajado, porque la intensidad del ejercicio la decidirá cada uno al comenzar.
La ventaja de la bicicleta es que las articulaciones se ven mucho menos exigidas que al caminar, porque la rueda carga aproximadamente un 60-70 por ciento del peso.
Si puede ir al trabajo en bicicleta, por ejemplo, ya estará fortaleciendo los músculos de las piernas y de la espalda y, además, reforzará las funciones cardíacas. Eso, a su vez, fomentará un mejor funcionamiento del metabolismo.
Si se decide a comenzar, lo recomendado es pedalear entre dos y tres veces por semana unos 20-40 minutos a una intensidad relativamente baja. Lo mejor es comenzar sintiendo que uno no agota más del 60 por ciento de sus capacidades.
Una vez pasadas seis semanas, puede aumentar y pedalear unos 90 minutos con algo más de intensidad, es decir, utilizando una velocidad que le genere algo más de resistencia.
Eso sí: no olvide llevar casco.
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