El peatón, el otro de los actores que componen la escena del tránsito, nunca fue en La Plata muy atado a las reglas viales, pues es común verlo cruzar las avenidas semaforizadas sin respetar la luz que le da paso o cruzar una calle sin ordenadores por la mitad de la cuadra. Pero ahora, usuario a “full” de todo lo que ofrecen los teléfonos móviles, se lo ve, justamente, por esa hipercomunicación, por demás distraído, y su pasar por la vía pública se vuelve cada vez más peligroso, para sí mismo y para los automovilistas que lo rodean.
La postal de hoy en cualquier espacio vial del centro platense es así: un muy alto número de peatones atraviesa las calzadas hablando por teléfono, chateando, mensajeando y hasta husmeando en las redes sociales y jugando. Muchos se dispersan tanto que no prestan atención a los semáforos y “se mandan” totalmente a ciegas, sin siqueira levantar la mirada para protegerse del avance vehicular.
Ocurre que los peatones son, dentro del tránsito, el sector más vulnerable a la hora de enfrentarse a un accidente.
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