La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, suspendida por un juicio político que está en su fase final, afirmó ayer que sólo espera “justicia” y que la “democracia venza”, ya que si fuera destituida el país estará frente a “otro golpe de Estado”. A días de que comience la última fase del proceso que le puede costar el cargo, Rousseff dijo a corresponsales extranjeros que irá personalmente ante el Senado a presentar su defensa porque tiene la “obligación” de “argumentar en favor de la justicia y la democracia”. También indicó que no presentarse supondría “entregar la democracia” y el “campo de debate democrático” que representa el Senado “a los golpistas”.
La última fase del proceso, que se calcula que puede durar unos cinco días, comenzará el próximo 25 de agosto y el lunes 29 Rousseff irá al Senado por primera vez desde que se instauró el juicio, el pasado 12 de mayo, cuando además fue suspendida de sus funciones. La mandataria volvió a defender su propuesta de, en caso de que se “reconozca” su inocencia y recupere el poder, se convoque a un plebiscito para consultar a los brasileños sobre la posibilidad de adelantar las elecciones previstas para 2018.
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