Las muertes de un hombre y una mujer en su casa del barrio Cementerio siguen siendo un misterio, que sólo podría develar el informe de las autopsias que se harían entre hoy y mañana. Es que los cuerpos fueron encontrados en avanzado estado de descomposición, de modo que los sometieron a 48 horas de frío para poder analizarlos, informaron fuentes judiciales.
Como anticipó este diario en su edición de ayer, el tremendo hallazgo se produjo alrededor de las 14.45 del miércoles en una casilla situada en 77 entre 134 y 135 bis, después de que un familiar de una de las víctimas llamó al 911 preocupado porque “hacía varios días que no las veía”, dijo un investigador.
Además, tanto él como los vecinos advertían que de la vivienda salía un fuerte olor nauseabundo. Los primeros en llegar fueron los policías del Comando de Patrullas, quienes, acompañados por el sobrino del propietario, ingresaron en la finca y confirmaron que las peores sospechas eran ciertas.
El cadáver de Hugo Jorge Luzuriaga, de 50 años, estaba sobre la cama del único dormitorio, mientras que el de su pareja, identificada oficialmente como Gabriela Rotensten, de 54, yacía en el baño.
hipotesis
Se presentaron luego los policías de la comisaría Tercera, de Los Hornos, y peritos de Científica, quienes hicieron un relevamiento de la escena en busca de rastros y distintos elementos para aclarar qué fue lo que pasó.
“No había signos de violencia”, dijo un pesquisa, antes de aclarar que -a simple vista- en los cuerpos de las víctimas “no se detectaron heridas de ningún tipo”.
Tampoco encontraron ambientes revueltos, ni una nota que hiciera presumir un doble suicidio.
Es por eso que las principales hipótesis apuntan a una intoxicación con monóxido de carbono o ingesta de alimentos, por lo cual se secuestró la comida y bebidas que había en el domicilio, para realizar los análisis de rutina.
En principio, se abrió una causa por averiguación causales de muerte.
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