El musical “Peter Pan - Todos podemos volar” ha sido, sin dudas, uno de los grandes éxitos de la cartelera porteña de las vacaciones de invierno. Y un dato de color que no muchos conocen es que la traducción de esta súper producción teatral fue hecha aquí en La Plata hace ya casi treinta años.
Además de actriz y docente, Irene Bianchi es traductora de inglés y es quien firma la traducción de la puesta que se ofrece en el Gran Rex, con protagónicos de Fernando Dente, Gabriel Goity, Angela Torres y Natalie Pérez.
“Mi amiga de toda la vida, Marisé Monteiro, autora de muchísimas obras de teatro para niños, me dio hace mucho el texto original en inglés, escrito por el escocés James Matthew Barrie. Lo traduje al español, ella hizo la adaptación teatral, yo la traduje al inglés, y la enviamos a los representantes del autor para su aprobación”, relató Irene Bianchi, sobre cómo llegó a traducir esta obra de la literatura universal.
Vale aclarar que Barrie, que falleció en 1937, había donado los derechos de “Peter Pan” a un orfanato, el “Great Ormond Street Hospital”, institución que los administraba, y que nombró agentes literarios a fin de disponer la concesión de los mismos para traducirlo y adaptarlo.
A pesar de haber habido diferentes puestas de la adaptación de Marisé Monteiro, como la que protagonizó Federico D’Elía en el 90 en el Alvear o, más acá en el tiempo, la de Diego Reinhold en el Opera, es sin dudas ésta, dirigida por Ariel Del Maestro, la que más ha pegado, convirtiéndose en un verdadero suceso de taquilla. En este sentido, Bianchi se siente “feliz y honrada” de poder ser parte de este equipo que todavía sigue llenando funciones.
“Hacer una traducción literaria o teatral es una tarea híper creativa, un verdadero desafío, casi una reescritura, ya que es necesario lograr que el lenguaje no suene foráneo a los oídos del lector o espectador. Mi condición de actriz es un aliado indispensable que me permite sentir internamente el ‘tempo’ de los diálogos en escena, y encontrar la expresión más coloquial y orgánica para que el texto suene fluido y natural en boca de los intérpretes”, explicó Irene, quien debutó en la tarea de la traducción con una comedia del genial Neil Simon “El último de los amantes ardientes” -protagonizada por Oscar Martínez- con la que, en su momento, pudo cambiarse los muebles de la casa.
Desde entonces, la platense ha firmado la traducción de unas treinta obras para adultos que se han montado en diferentes teatros de la calle Corrientes, y en otras plazas turísticas como Mar del Plata y Carlos Paz. Pero no todas han sido rosas. “Lamentablemente, también he tenido algunos problemas de plagio de mis traducciones, que afortunadamente resolví favorablemente a través de la Dirección Nacional de Derecho de Autor y de Argentores”, relató.
Según contó, “no es tarea fácil insertarse en el mundillo de los traductores teatrales. Hay que estar al tanto de lo que se está dando en Nueva York y en Londres, lo que funciona con el público, ya sea comercial o del circuito ‘off’, ofrecérsela a los productores, quienes a su vez deben adquirir los derechos, armar los elencos. En fin, una cadena que empieza con el texto original, y culmina con el producto terminado en algún escenario”.
Dentro del universo de la traducción, “es frecuente que el director a su vez realice una adaptación del texto traducido, subrayando –si lo prefiere- el color local, incorporando modismos o regionalismos. Porque a diferencia de una novela, un texto teatral es un organismo absolutamente vivo, con el cual los actores pueden tomarse ciertas licencias, sin traicionar su esencia”.
Por otra parte, el 14 de agosto Bianchi presentará su unipersonal “La Voz Humana” en la Sala Armando Discépolo, 12 entre 62 y 63, en el marco del ciclo “Domingos unipersonales”. La obra de Jean Cocteau, que tuvo dos exitosas temporadas en Teatro Estudio, está dirigida por Gastón Marioni, y muestra a una mujer sola y desesperada que espera el llamado del hombre que la abandonó.
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