Elisa Carrió se siente amenazada desde que el año pasado apareció un estuche con balas en un lugar donde acababa de encabezar un acto político. Por eso tiene una custodia permanente, que la sigue a sol y a sombra. A tal punto, que ayer reapareció en una charla en la Capital –luego de un parate forzado por un cuadro de estrés- y dos guardaespaldas no le sacaron la vista de encima.
En un amplio salón de la Sociedad Científica Argentina, sobre la coqueta avenida Santa Fe, Carrió advirtió incluso que sus hijos fueron intimidados y lo atribuyó al accionar de bandas narco “de la provincia de Buenos Aires”. La jefa de la Coalición Cívica dio así otra muestra de que su desembarco en la política bonaerense no es un hecho pasajero ni para ser tomado a la ligera.
De hecho, en su reaparición pública –que concretó junto al ministro de Hacienda nacional, Alfonso Prat Gay- hubo dos temas que resaltaron entre sus declaraciones: la relación que mantiene con la gobernadora María Eugenia Vidal tras su denuncia contra el jefe de la Policía bonaerense, Pablo Bressi; y la investigación judicial que promovió sobre el ex gobernador provincial Daniel Scioli.
¿La convencieron las explicaciones sobre el jefe de la Policía bonaerense?, preguntó EL DIA.
“Cruzamos información con María Eugenia. Nos llevamos muy bien, pero ella es la Gobernadora. Así que la respeto. Si yo tuviera la decisión, sé lo que haría. La que fue elegida por el pueblo y la que tiene la decisión es ella. El tiempo da o quita la razón. Mire el tiempo que me han dicho loca. Creo además que ella (por Vidal) está vigilante en todo. Hay mucha información que le dimos y más de 40 personas están afuera (de la Policía). Ella escucha y actúa”, respondió Carrió.
Parada sobre un escenario que un rato antes había compartido con Prat Gay, a quien puso en aprietos con algún comentario filoso sobre decisiones polémicas del gobierno como el tarifazo del gas, Carrió explayó su respuesta a este diario: “Pongo las manos en el fuego por María Eugenia. ¿Está claro? Y por el vicegobernador (Daniel Salvador). Ahí me quedo”, dijo y guiñó un ojo.
Acto seguido, agregó: “Me gusta su intención de cambiar y de saber que si en algún momento lo entiende, así lo hará. Ya les pidió las declaraciones juradas. Ella no recibe dinero. El juego ha recaudado más porque ahora no va el 30% para la política. No quiero perjudicarla, pero nunca hablaría con (el ministro de Seguridad, Cristian) Ritondo, ni con Bressi”.
“¿Si usted dice que la Gobernadora no recibe dinero, puede haber otros que lo hagan?”, preguntó EL DIA. “Lo desconozco, pero lo sospecho”, replicó la líder de la CC.
Esta última repuesta de Carrió fue lacónica y pronunciada con énfasis, con la mirada fija en este cronista. La diputada nacional insistió en que no quiere “perjudicar” a la Gobernadora con sus opiniones –las que llevan su sello desde hace dos décadas en la política argentina- y se permitió elogiarla al afirmar que tiene “corazón”, a diferencia de otros dirigentes del propio oficialismo.
La estima de Carrió por la mandataria bonaerense se había comprobado antes de su encuentro con este diario, ya que ante los alumnos del instituto Hannah Arendt que ella encabeza, anunció que Vidal estará el mes que viene a su lado para dar su punto de vista sobre la marcha del país y la Provincia, tal como ayer lo hizo Prat Gay. Aunque de su posible candidatura bonaerense, no dijo una palabra.
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