Como nunca antes, Hollywood se mete en la carrera presidencial y toma partido abiertamente, con un veredicto prácticamente unánime: desde Los Angeles, California, una ciudad que está a la izquierda no sólo del mapa, no estarán tanto a favor de Hillary Clinton como contra Donald Trump, el candidato republicano que se ha vuelto objeto de burla de las celebridades en redes sociales, conferencias y hasta en las propias ficciones.
El clavo que terminó de sellar el pacto tácito entre Hollywood y los demócratas lo puso el histórico show “Los Simpson”, que anunció que tanto Homero como Marge apoyarán a Hillary. En un spot protagonizado por los populares personajes televisivos, la pareja amarilla decide su voto tras ver un anuncio de propaganda electoral: éste, que recuerda al protagonizado por Clinton en 2008 durante las primarias en las que fue elegido Barack Obama, plantea la pregunta de en qué candidato de los grandes partidos confiaría más para reaccionar ante una crisis en medio de la noche.
SIMPSON DEMOCRATA
En la versión de los Simpsons, el teléfono suena primero en casa del matrimonio Clinton, y es el ex presidente Bill Clinton quien responde. Con tristeza, tiene que pasar la llamada a su esposa, que le recuerda que a partir de ahora el teléfono será siempre para ella.
Después llega el turno de Donald Trump, que sobre su cama tiene un libro en el que se lee “Grandes discursos. A. Hitler”. En un primer intento no responde cuando la central de crisis de la Casa Blanca intenta localizarlo. ¿El motivo? Está escribiendo un tweet sobre una rival política. Cuando el teléfono vuelve a sonar, promete acudir de inmediato. Pero antes su equipo tiene que maquillarlo y prepararlo durante horas.
Por fin, cuando está casi listo, se revela el secreto de su peinado: Trump está en realidad calvo, pero se coloca un lanudo perrito sobre la cabeza. El problema es que una vez terminado el ritual, la flota china ya está avanzando...
Tras el anuncio propagandístico, Homero le dice a su mujer que votará por Trump. “Si es así, me pregunto si alguna vez podré volver a estar contigo”, le responde Marge.
“Y así es como me convertí en demócrata”, cuenta Homero al final del spot.
El burlón aviso es apenas uno de los tantos apoyos explícitos a Hillary en su misión por derrotar a Trump, un objetivo que Hollywood ha hecho suyo. De hecho, a pesar de que Trump es el candidato de la televisión y los medios, fue la convención demócrata la que acaparó a casi todas las celebridades de peso, en un fin de semana donde la lógica se subvirtió y el partido demócrata apostó por un mensaje fuertemente nacionalista, asociado tradicionalmente al partido republicano, para contrarrestar la campaña del miedo del magnate constructor.
EQUIPO DE LUJO
“El proyecto más notable de las celebridades más notables de la convención republicana en aparecer en el segmento “in memoriam” de los Premios Emmy”, exageró incluso John Oliver, el conductor de “late night” que empuja fuertemente a votar contra el republicano. Pero lo cierto es que mientras a Trump lo apoyan famosos de pantalla chica y carreras dispares, desde Scott Baio hasta Willie Robertson (la figura más importante de su equipo de apoyo quizás sea Mike Tyson), detrás de Hillary formaron fila algunas de las celebridades más influyentes del momento, desde Katy Perry, quien cantó en la convención, hasta Ellen DeGeneres, pasando por Morgan Freeman, Meryl Streep, Elizabeth Banks, Bryan Cranston, Shonda Rhimes, Sarah Silverman, Leonardo DiCaprio, Robert DeNiro, Tom Hanks, Beyonce Knowles, Kanye West, Ted Danson, Lena Dunham y George Clooney.
Incluso Bradley Cooper, nominado al Oscar por interpretar al ícono conservador Chris Kyle en “Francotirador”, estuvo en la convención demócrata, que mostró en la pantalla gigante videos de J.J. Abrams y James Cameron. Y todos los que tuvieron voz en el evento del fin de semana se encargaron no sólo de mostrar su apoyo a Hillary, sino a utilizar su influencia para dejar bien en claro que su mensaje es no votar a Donald Trump.
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