Sea física o psicológica, la violencia que impacta en ese momento de la niñez o la adolescencia en que la personalidad no está todavía consolidada, deja huellas profundas, según destacan los expertos,
En ese sentido, el desamparo, el desamor o el abandono en las primeras etapas de la vida pueden abonar en el terreno para el desarrollo de conductas de riesgo, que se expresan en la edad adulta.
Entre los riesgos asociados se destaca el afectar el desarrollo de la personalidad en formación del chico o la tendencia de que en el futuro protagonice conductas autodestructivas, como las adicciones, o reedite el ciclo de la violencia que le tocó sufrir en el seno de una nueva familia.
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