Hostil a las clasificaciones simplistas, el nuevo DT de la Selección bien puede ser asociado con quienes se desvelan o merodean el desvelo por un valor con rango de trébol de cuatro hojas: el equilibrio.
El equilibrio y el orden supremo son, en efecto, faros que seducen a Edgardo Bauza, tal como sabe seducir, inducir y conducir un encantador de serpientes.
En realidad, ningún entrenador de Primera, célebre o ignoto, formulará una declaración de principios en contra del equilibrio y el orden, porque son atributos que atañen a un buen equipo de fútbol y en todo caso porque no queda bien aparecer como un loco suelto, pero en cambio sí cada quien se reservará el derecho de incluirlos allá y acá en su lista de prioridades.
Por ejemplo: a grandes trazos, a Menotti y sus discípulos los convoca de un modo primordial una pulcra tenencia de la pelota y a Bielsa y sus discípulos lo que dan en llamar “el protagonismo”, sin que unos desdeñen el protagonismo y otros desdeñen la redondez de la pelota.
Bauza, en cambio, según se desprende de cómo han jugado y cómo juegan sus equipos, que es ahí donde se expresan las ideas de un entrenador, es insospechado de ponderar las vertientes estéticas del juego y el único protagonismo que procura es el del equipo que cada vez, en cada partido, en cada circunstancia, despliega sus herramientas en pos de ser superior a su adversario.
Eso supone que si tiene que fomentar defender con mucha gente lo hará sin hesitación y sin rubores.
Dicho de otro modo, Bauza va por la vereda opuesta a la de los propietarios del buen gusto y los abanderados del fútbol “ofensivo”: ahí andan, ahora mismo, las redes sociales, pobladas de escandalizados por la llegada del coach rosarino.
Desde esa perspectiva, el perfil de Bauza consiente con mayor detalle y contigüidad que sea asociado con Bilardo y las diferentes variantes de sus herederos conceptuales.
Digámoslo así: está mucho más cerca de Sabella que de Sampaoli.
Pero ojo: admitido lo tentador que es deslizar que la Selección ha pasado a manos de un DT bilardista, habría que tener mucho cuidado con ver en Bauza siempre lo mismo, en despreciar toda disonancia y todo matiz.
No todos los equipos de Bauza han sido tirados a la cancha con papel carbónico, está demostrado.
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