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Sabrina Ameghino, en acción. La ensenadense contó sus sensaciones tras la prueba del K4 500 metros

Por Redacción

Triste por la actuación del K4, que había generado en el equipo de canotaje la ilusión de algo más, la palista valoró lo cosechado por el grupo y dejó el retiro en suspenso

RIO DE JANEIRO, BRASIL
ESPECIAL

Por PEDRO GARAY
ENTREVISTA

El K4 500 femenino llegó a Río de Janeiro con la esperanza de seguir escribiendo su historia: la clasificación olímpica ya era un hito para el deporte que había acercado al canotaje femenino nacional a la elite mundial, que hace apenas un Juego Olímpico parecía de otro universo, pero el cuarteto compuesto por la ensenadense Sabrina Ameghino, Magdalena Garro, Brenda Rojas y Alexandra Keresztesi se chocó de frente en sus dos competencias de la mañana de ayer con el nivel de las grandes potencias. “Tuvimos días mejores, el nivel de acá nos dio una paliza: es la realidad, sabíamos que esto podía pasar. Pero como veníamos con una magia especial pensamos que por ahí, haciendo nuestro mejor esfuerzo iba a alcanzar y... no”, dijo muy emocionada Ameghino tras la semifinal que las dejó en el puesto 13º entre 14 botes, mientras era felicitada por el esfuerzo por todas sus pares olímpicas.

La palista de Ensenada tenía la esperanza de que el bote sea “un poquito mejor, pero también sabemos que no hubiera marcado una diferencia. El bote que dejamos afuera en el Mundial (Canadá, a quien relegaron el año pasado en Milán para conseguir una clasificación olímpica que rompió todos los pronósticos) ahora está en la final A. Nosotros somos buenas, pero las demás son muy buenas”.

Sin poner excusas, Ameghino explicó simplemente que “los botes son superiores a nosotros: queríamos hacer una diferencia que claramente falta trabajo para lograr”. Pero de todas maneras valoró el sudor volcado para alcanzar el hito que fue para el K4 llegar a Río. “Nuestro bote creció en los últimos dos años lo que otros no crecen en dos ciclos olímpicos. Empezamos a correr en septiembre de 2014, el bote mejoró a pasos agigantados”, opinó.

Con la mente madura a pesar de las lágrimas de bronca que derramaba, Ameghino analizó cuál es la clave para que este Juego no sea una excepción, sino que se transforme en una piedra fundamental de algo más grande para el canotaje femenino: “Hay que seguir avanzando y hay que trabajar con las bases en Argentina: hay que desarrollar a los chicos un ratito antes. Se cuida mucho a los más chicos, eso no lo hacen en ningún lugar del mundo”, afirmó la palista.

“Queríamos dar un poqutitio más. Pero igual nos llevamos un montón de cosas buenas, los equipos nos quieren un montón porque entrenamos muy duro, nos respetan, y eso ya es aparecer en la foto”, dijo la ensenadense mientras sus competidoras la felicitaban. “Esperemos que sirva para lo que viene abajo, a ver si algún día logramos obtener un resultado mejor”, lanzó.

La semifinal del K4 500 fue para Sabrina su cuarta carrera de los Juegos (corrió además preliminares y semifinales del K1 200, prueba individual en la que culminó 18ª) y, aunque no será la última (todavía resta la final B del K4), ella comienza a despedirse. O, mejor, a replantearse la despedida que había anunciado.

“Es mi primer y último Juego, te lo firmo”, había dicho a este medio Ameghino en la previa, asegurando que seguiría ligada un año más al equipo para ayudar en la transición, pero que quería dejar de viajar y pasar más tiempo con su hija Vera. Después de todo, se le cumplía el sueño de estar en una Olimpíada, el mismo que se le había truncado cuando la burocracia la dejó fuera de Londres. Parecía, entonces, que todo estaba cumplido en una brillante carrera.

Sin embargo, las emociones vividas durante esta semana de competición y el sinsabor del final ya hacen que Ameghino repiense el retiro. “Esto es un sueño, uno se replantea el hecho de dejar o no, esto es el máximo que uno puede acariciar, es hermoso. Dan ganas de vivirlo un poco más. Por ahí, si me animo, me quedo un ciclo más, la verdad, me quedé con unas ganas...”, disparó la palista.

Mientras decide su futuro, su presente la tendrá hoy, en su ¿despedida? olímpica, corriendo con el resto del K4 la final B, desde las 9:40 en el Estadio da Lagoa, donde “habrá que pelear por tener una actuación un poquito mejor de lo que hicimos. A ver si nos podemos sacar este gusto salado de la boca”.

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