“Señora, se olvida esto”, le dijo la joven, estirando el brazo y después de correr y alcanzarla, a la mujer mayor que acababa de dejarse olvidado el pequeño bolso negro en el baño. “Esto” eran, entre algunos documentos, varios fajos de billetes que sumaban nada menos que 100 mil pesos y que Marisol Peña -32-, aunque lo sintió pesado al levantar el bulto de la mesada del lavatorio no dudó en devolverlo sin siquiera fijarse qué había dentro.
La escena tuvo lugar en el McDonald’s de la esquina de 8 y 50 a las cinco de la tarde, cuando una jubilada, acompañada por su nieta, quiso disfrutar de un café después de realizar una operación comercial; fue al baño del local antes de que se sentaran a tomarlo y, distraída, dejó el bolso con el dinero que terminaba de obtener.
A Marisol, que es de Brandsen y necesitó entrar al baño de la casa de comidas rápidas luego de realizar un trámite en el centro platense, no le sobra un centavo. Tuvo a su hijo Kevin -16- sola, sin la compañía del padre del chico, cuando era una adolescente. Trabajó un tiempo como operaria en una de las industrias automotrices de Jeppener, pero al enterarse, el año pasado, que su municipio iba a incorporar a la Policía Local ni lo pensó, pidió una licencia en el establecimiento fabril, se inscribió para integrar el elenco de la fuerza de seguridad comunal y ahora estudia sin parar persiguiendo el puesto. En tanto, vive junto a su hijo en la casa de sus padres. “Siempre quise tener una carrera”, cuenta.
La historia se conoció a través de la nieta de la mujer que, gracias al gesto de Marisol, pudo recuperar un dinero destinado ya a un proyecto familiar. A pedido de su abuela - que quiso mantener su nombre en reserva -, la chica se comunicó con EL DIA para brindarle algún tipo de reconocimiento a la vecina de Brandsen.
UN TE RECARGADO DE EMOCION
Conmovida por la actitud de Marisol, la dueña de los 100 mil pesos invitó a la joven a tomar el té en el mismo local. Una vez en la mesa la mujer le preguntó una y mil veces cómo podía retribuir la generosa devolución. “No aceptó de ninguna manera lo que mi abuela quiso entregarle”, aseguró la nieta de la mujer.
Marisol perdió a un hermano en un accidente hace unos años. Y no hay día que él no esté presente en alguno de los actos de su vida. De ahí que frente a la insistencia de la mujer por ofrecerle algo que pudiera compensar su acción le salió responderle: “lo único que me reconfortaría no puede ser, porque es tenerlo otra vez conmigo”.
El té concluyó. Marisol perdía el micro que la devolvía a Brandsen. Emocionadas, se despidieron en un abrazo que las fundió a las tres.
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