Una “devolución de gentilezas” por una denuncia que hizo sobre supuestas inconsistencias en las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, fue la defensa de Gómez Centurión al conocerse las acusaciones en su contra.
Contó, en declaraciones publicadas ayer por el diario La Nación, que “todavía no” habló con el presidente Mauricio Macri y se lamentó de que “con mi suspensión preventiva ya van a fritarme públicamente”.
El acusado de pedir sobornos para autorizar la importación de contenedores consideró que “el daño” hacia su persona “ya estará hecho” por la denuncia de corrupción.
EX MILITAR
Gómez Centurión fue combatiente en la guerra de Malvinas y luego participó de las asonadas carapintadas contra el gobierno de Raúl Alfonsín, tras las que se retiró del Ejército con el grado de mayor, para aparecer años más tarde como experto en seguridad, desde donde saltó a la política, convocado hace más de 10 años por el incipiente macrismo.
Centurión fue elegido en octubre de 2012 para ocupar la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad de Buenos Aires (AGC) a cargo de las habilitaciones y clausuras; y tras la asunción del actual Gobierno Nacional fue uno de los interesados en ocupar el ministerio de Defensa, pero finalmente fue designado Julio Martínez (UCR).
Una de las voces en contra de la designación de Centurión por aquellos meses había sido la de Ricardo Alfonsín. “Nos preocupa que las políticas de Defensa de Cambiemos estén a cargo de un ex carapintada que se alzó contra la democracia en la transición”, dijo el dirigente en octubre del año pasado. En el mismo sentido se había pronunciado el ex presidente de la UCR, Ernesto Sanz.
Centurión participa, al menos hasta ahora, de los equipos de la Fundación Pensar, usina de ideas del PRO, donde llegó a liderar un equipo de 28 personas con el fin de capacitarlas en temas de Defensa.
En su curriculum, el mayor retirado del Ejército de 57 años, que a fines de los 80 se sumó a los levantamientos de Aldo Rico, se presenta como “paracaidista y comando, veterano de la guerra de Malvinas”, donde se desempeñó a las órdenes del coronel fallecido Mohamed Alí Seineldín.
En referencia a su participación en los levantamientos contra la democracia, esgrimió en el matutino porteño: “Eramos muy jóvenes y había mucho enojo con la cúpula militar, que no terminaba de reestructurar un ejército que había perdido la guerra”.
ENOJOS
Fuentes consultadas por Télam en el ámbito de las empresas de seguridad señalaron que el funcionario desplazado“ generó muchos odios en todos los ámbitos”, desde que comenzó a moverse en política. Esos enojos, aseguraron, van desde sus ex camaradas de armas, en particular los que participaron de las asonadas, que en muchos casos se vincularon a la política, pero también entre empresarios y dirigentes políticos.
“Lo estaban caminando para embocarlo porque se sabía que había razones. Hubo mucha gente que festejó”, afirmó la fuente consultada.
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