Actualmente es más fácil vincularse por Internet, donde uno puede mostrarse como quiere y no como es realmente, escondiéndose a través de la pantalla en un ámbito que cara a cara resulta difícil manejar. Las redes constituyen un soporte para los lazos más débiles, que raramente constituyen relaciones duraderas porque las personas se desconectan, cambian de nombre, crean perfiles falsos y no revelan necesariamente su identidad. Con la llegada de la Web se perciben nuevos problemas y desafíos en el consultorio: La adicción a las redes, la dificultad de pacientes con personalidades evitativas para establecer relaciones reales que implican moverse de la casa y la mayor cantidad de infidelidades gracias a las facilidades que ofrece la red. También hay mayor facilidad para entrar en la privacidad del otro, con las consecuencias negativas que eso puede acarrear, y aumento del estrés; pensemos que aunque fuera sumamente favorable estar conectado con cualquiera en cualquier lugar del mundo todo el tiempo, quizás irónicamente nos esté resultando más difícil conectarnos con nosotros mismos.
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