“El dengue se instaló y se va a quedar acá y no hay nada que indique que este verano vaya a bajar el número de casos. No se ven políticas activas de prevención y hasta tanto no se erradique al mosquito vector todos los escenarios son posibles. Podemos tener más casos de dengue durante el verano, que de todas las afecciones provocadas por el mosquito aedes aegipty, es la más explosiva. Podemos tener zika y chikungunya y podemos tener dengue hemorrágico, porque en el país ya hubo circulación de todos los serotipos del virus del dengue y basta que un mosquito infectado por uno de esos serotipos pique a una persona que antes fue infectada por un serotipo distinto para que se registre la versión más peligrosa de la enfermedad. Ahora nosotros enfrentamos un riesgo extra y es que se espera uno de los veranos más cálidos de los últimos años, una situación que favorece la proliferación del mosquito vector. Es por eso que no sólo es necesario que nos preocupemos, sino también que nos ocupemos del tema. Es necesario que haya conductas activas para erradicar al vector. Si se están haciendo, actualmente no se ven. Lo datos difundidos son muy preocupantes, porque nos hablan de un impacto de la enfermedad en lo que va del año superior al del años 2009, que hasta ahora había sido la peor epidemia registrada de la enfermedad. En esta situación pueden haber pesado muchos factores pero uno no puede más que preguntarse cómo fue la transición entre una administración y otra, si no quedó un vacío entre un gobierno que dejó de ocuparse del tema porque se iba y otro que tardó en ocuparse porque recién entraba”.
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