Por | iRENE BIANCHI mail: irenebeatrizbianchi@hotmail.com Twitter: @irenebianchi
- ¡Será posible, chicas! ¡Hace 15 minutos por reloj que estoy aquí sentada, papando moscas, mientras ustedes están enchufadas a sus celulares! ¡Adictas!
- ¡Uy, perdón, Marita! Ni te ví llegar.
- Esto ya es el colmo. La celumanía es una epidemia. Una pandemia. Todos con la cabeza gacha, aislados en sus munditos rectangulares, llevándose a la gente por delante, muriendo atropellados por no mirar cuando cruzan la calle. Horror
- Hagamos un trato. Guardemos los celus en la cartera mientras estamos acá.
- ¡Lo que hemos perdido, amigas, por culpa de estos aparatitos de porquería! Antes, cuando hacíamos la cola en el Banco, en IOMA …
- Podés agregar PAMI, la farmacia … sitios que solemos frecuentar.
- No me interrumpas que pierdo el hilo, Mecha.
- ¿Te acordás cuando hablábamos de corrido?
- Decía que antes, en las colas, en la sala de espera del médico, del dentista, o en el micro, te ponías a charlar con alguien, entablabas un diálogo, algo.
- Ahí te doy la derecha. Ahora cada cual está en su mambo. Y la mayoría con audífonos. Ni te registran. Escuchan su propia música.
- Se acabó el levante callejero. Ni los albañiles te piropean. Todos robotizados.
- ¡Qué ironía! Toda esta sofisticada comunicación, nos lleva a estar cada día más incomunicados, más solos, más aislados.
- ¡Ni hablar de las relaciones que se cortan por güotsap! ¡Qué cobardía!
- Se dice whatsapp, Normita. Lo pronunciás a lo gauchesco vos. Más suave.
- ¡Y los cuernos que se descubren! ¡Y las fotos y videos hot que se viralizan!
- Nosotras criticamos porque venimos de la época de las cavernas, chicas, cuando sólo un vecino suertudo del barrio tenía teléfono de línea.
- Y ENTEL tardaba varias décadas en instalarte uno.
- Y las casas con teléfono se cotizaban mejor a la hora de venderlas. Posta.
- Pensar que los pulgares servían para poco y nada, y ahora son los dedos que más usamos. Gorditos y musculosos están de tanto ejercicio.
- Les confieso algo. Cuando me olvido el celular en casa, y no me da el tiempo para ir a buscarlo, tengo una extraña sensación de libertad que no me disgusta para nada. Nadie te rastrea, nadie te rompe los coquitos. Un recreo muy saludable. Ni síndrome de abstinencia me da, les juro.
- Me pregunto si seríamos capaces de sobrevivir una semana sin celu.
- Hagamos la prueba. Yo ya hice algo más difícil. Dejé las harinas. Todo sea por el traje de baño. Tengo un flotador incorporado indisimulable. Y después de ver los físicos de las nadadoras olímpicas, me agarró un bajón terminal. Las odio.
- A una de ésas le fue mal, después de una noche de lujuria con Pedro -el canoero- Gonçalves, en la Villa Olímpica. Ingrid de Oliveira prefirió el salto del tigre al salto de trampolín, y la compañera de cuarto echada la deschavó.
- ¿Vieron a la que ganó el oro por lanzamiento de martillo? ¡Mamita! ¡Casi una cuadra! ¡Qué polenta la polaca!
- Debe haber tomado clases con la Giménez, que salió primera en lanzamiento de cenicero al polista Roviralta. Eso s-i, Le salió caro el tiro, 10 palitos verdes.
- Ni se les ocurra imitar a Shakira y Piqué con la propina. Le dejaron 20.000 euros a un cheff argentino en Ibiza. Aparte de pagar la cuenta. Qué generosos!
- Para ellos es un vuelto, Sari. Unas chirolas. Yo no vi un euro en mi vida.
- Una buena, chicas. Brindo por el fin de los barones con be larga. ¡Chin, chin!
SUSCRIBITE a esta promo especial