“El tiempo de disfrutar realmente no viene en caja ni se baja de la red. Ese tiempo para disfrutar y valorar el instante presente llega si se cultiva. Por eso es importante buscar la forma de estar a solas con los niños para compartir un instante de juego, dejándose guiar por ellos. Y en ese rato de juego libre, intentar no juzgar ni corregir, sino dejarse llevar y disfrutar. Parece fácil, pero es lo que más cuesta en este tiempo en que rigen los estilos de vida rápidos. Tener la cabeza y el corazón donde se tienen los pies se transforma en un desafío”.
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