El tango en nuestra ciudad vive la mejor vida artística: la del resistente. No dispone de estructuras de difusión, pero late en mucha gente que se reúne en catacumbas y convoca devotos de máxima fidelidad. Hay cuevas de tango en los cuatro puntos cardinales de la Ciudad, hay milongas en lugares públicos y en casas particulares que se llenan de bailarines de toda edad. “En La Plata hay una fuerte intención de tango. Cada vez es más la gente que va a bailar”, dice Antonio Fante, ingeniero, profesor de matemáticas y física, apasionado historiador del dos por cuatro y conductor desde hace años de un programa tanguero en una AM platense.
Con una rica tradición artística –de La Plata fueron y son Mercedes Simone, Jorge Sobral, Enrique Dumás, María Graña y Héctor Omar, entre muchos otros- hay también cantantes modernos, como el extraordinario caso de Alorsa (Jorge Pandelucos), un talentoso que radiografió la realidad con notable lirismo y que, lamentablemente, falleció a los muy jóvenes 38 años de edad. Alorsa es un artista de culto en la Ciudad.
La última y más visible referencia tanguera local es la de La Plata como subsede del Mundial de Baile de Tango, que se realiza en el Pasaje Dardo Rocha desde 2003 y que ha promovido numerosas figuras. Entre ellas puede hablarse de la bailarina Julieta María Cappiello, ganadora de un regional y que hace tres años se encuentra trabajando como profesora de baile en Japón, en la ciudad de Kyoto, capital de la Cultura en Japón, donde tiene su academia.
Con una sólida formación en la danza –tuvo como profesoras, entre otras, a Nelly Moretón, a Alicia Constantino, tomó clases con el ruso Victor Filonov y estudió con Elsa Raggio, además de haberse graduado en la Escuela de Danzas Clásicas de la Provincia, ahora da clases de tango y ofrece recitales con el porteño Alvaro Salas, radicado en Japón antes que ella. Presentaciones en Tokio y las otras principales ciudades japonesas, así como en varias de China y otros países asiáticos jalonan una trayectoria en ascenso.
LA SEDUCCION DEL TANGO
Ubicados en las antípodas, con una historia y una cultura absolutamente diversas a las nuestras, muchos japoneses se han convertido en fanáticos del tango. ¿Cuál es el secreto para que el dos por cuatro tenga vigencia allá? ¿Qué es lo que le seduce del tango a los japoneses? La platense Cappiello no duda al responder: “Uno de los motivos que tanto atrae a los japoneses es la música y el otro motivo, también muy importante, es el abrazo…”
¿El abrazo? “Sí, ya que ellos por su cultura no acostumbran a abrazarse o besarse en el saludo por ejemplo. Tampoco a cualquier tipo de contacto físico, que es algo tan común para nosotros. Y sólo es en el tango en donde encuentran ese momento para abrazar y ser abrazados. En las milongas por ejemplo, que para nosotros son lugares de encuentro con amigos o familiares, en esos sitios donde los argentinos hacemos sociales y pasamos un buen rato, para los japoneses es todo lo contrario, les cuesta el ir a la milonga a sentarse y ponerse a conversar con otra persona o para los hombres por ejemplo, es un lugar en donde pueden conocer mujeres, pero los japoneses no lo encuentran así, ya que solo van a las milongas para bailar y nada más”.
¿Qué es lo que le seduce del tango a los japoneses? La platense Cappiello no duda al responder: “Uno de los motivos que tanto atrae a los japoneses es la música y el otro motivo, también muy importante, es el abrazo…”
Al ser impuesto de esta respuesta, Fante dice que “en La Plata está pasando algo parecido con los jóvenes que se acercan al tango. Vienen acostumbrados a bailar a tres metros de su pareja, y aquí la tienen que abrazar. Eso les gusta mucho…Vea, además en el tango hay dos tipos de abrazo. El abrazo abierto y el abrazo cerrado. En este último, sabe, no debe haber ninguna luz entre los cuerpos. Es muy especial…”
Cappiello añade que a sus alumnos ya los tienen acostumbrados a que saluden con un beso y un abrazo, “pero cuando llegan personas nuevas, para ellos es todo nuevo, no están acostumbrados, no es parte de su rutina. Y es ese abrazo lo que les llama la atención y quieren sentir porque les falta afecto, les falta tacto y eso lo encuentran en el tango”.
Julieta Cappiello se propone seguir allá, en Japón. Ama a ese país, al igual que al suyo. “Todavía soy muy joven y hay mucho por aprender. Vine a Japón para bailar. Aca siento y tengo las veinticuatro horas del día para dedicarme al tango”.
LAS LETRAS
La gente de tango sabe que muchas letras quedaron detenidas allá lejos y hace tiempo. Hasta la década del 40 el tango ponía sobre la mesa los temas de la realidad. Eso dejó de pasar en buena medida. Sin embargo, un estudioso como Fante defiende a capa y espada la poesía impulsada en los últimos treinta años por autores como Chico Novarro, Eladia Blázquez, Raúl y Rubén Garello, Héctor Negro, entre otros.
“Ellos intentaron una renovación. Lo que ocurre es que falla la estructura de difusión. Si vos sos creador y no te promueven, te desanimás. Ahora bien, ese déficit que puede verse en las letras, no se advierte en el baile del tango, que va creciendo en todos lados”. Fante continúa ofreciendo una copiosa lista de “milongas” que funcionan en La Plata “a las que van chicos de 15 hasta mayores de 85 años”.
En cuanto a orquestas de tango, dice que en La Plata hay varias: entre otras, la Voiturette , Bien Frappè, La Sacada , 1924 (asi llamada en homenaje a De Caro) y la Orquesta Municipal del Tango.
Sobre los cantantes modernos de tango, después de la experiencia de altísimo éxito como fue la de José Angel Trelles (cantó con Piazzolla), puede hablarse de Daniel Melingo, el que intentó renovar el tango con una voz de hombre abandonado en la ciudad. La periodista y escritora Adriana Franco describe así uno de sus últimos discos, titulado “Linyera”. “El mayor mérito de Linyera –dice- es su carácter errático, desenfocado. Las doce canciones del álbum nos llevan por un paseo musical que no remite al vagabundeo al que el título parecería empujarnos, sino al callejear de un flaneur, ese caminante romántico que imaginaron los franceses, libre de todo, abierto a todo”.
LA FILOSOFIA
Fante reitera que el tango es un compañero que tenemos para contarle cosas…”Y él también nos cuenta las suyas. A la vez, es una forma de vida y una expresión, que se encuentra completamente vigente”
Pocos, como este hombre, conocen la soterrada existencia del tango en La Plata y la historia de los grandes que –como el poeta Marambio Catán, autor de Acquaforte- nacieron en La Plata. En esa lista incluye el caso, ciertamente extraordinario, de la letrista platense María Luisa Carnelli, que escribió Cuando llora la milonga y El Malevo, entre otros. “Lo notable fue que no la dejaron figurar como mujer, de modo que firmó sus tangos con los nombres de Luis Mario o de Mario Castro”, dijo.
“En La Plata hay una fuerte intención de tango. Cada vez es más la gente que va a bailar”, dice Antonio Fante
El experto no cree en un eclipse o agotamiento del tango. Dice que hubo algo parecido a esos fenómenos en las décadas del 60 y el 70, pero que todo respondió a una caída de la difusión, no a que los creadores hubieran dejado de crear o a que la gente se hubiera olvidado del tango. Esa etapa quedó superada ahora, asegura.
En cuando al éxito del tango en el exterior –en Japón, en Europa, en Nueva York- sostiene que el mayor impulso se produjo a principios de los 80 con la misión llamada Tango Argentino, que triunfó en Broadway en París, con la intervención de figuras tan disímiles como el bailarín Virulazo, el Sexteto Mayor, el polaco Goyeneche o Raúl Lavié. “Pero no debería olvidarse que el tango ya había triunfado en París, en Colombia y en Japón –entre otros muchos lugares- a partir de la década del 30. Allá por 1950 la orquesta de Juan Canaro, hermano de Francisco, arrasó en Japón y después se plegaron muchos países europeos”
La Plata, por razones geográficas y culturales, forma parte –como dijo Horacio Ferrer en una entrevista- de la nación rioplatense, cuya tradición más fidedigna es el tango. Cultores, habitantes de esa patria, no faltan.
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