Por MONICA REGOLA (*)
En un país donde ser atleta es una tarea difícil, ser lanzador de jabalina lo es mucho más y Braian Toledo que soñaba hace unos pocos años atrás con ser campeón, conocido y competir en un juego Olímpico, lo logró.
Pero la historia de Braian no es simplemente la superación por sí misma, sino que es mucho más que esfuerzo y sacrificio. Proveniente de un barrio muy humilde del Conurbano bonaerense, surgió de las canteras deportivas de su municipio Marcos Paz.
Su vida desde los comienzos fue de privaciones y sacrificios y supo desde ese entonces que todo lo suyo tendría que lograrse con tenacidad y sacrificio. Pasó necesidades básicas no cubiertas, durmió en piso de tierra, sufrió el frío que cala hasta los huesos y, por si fuera poco, eligió una disciplina atlética muy poco difundida en la Argentina como es el lanzamiento de jabalina.
Pero a pesar de todo esto hoy por hoy es una de nuestras mayores promesas en el atletismo argentino, con proyección mundial y uno de los mayores exponentes del deporte amateur argentino.
Este virginiano, tímido y amigo de sus amigos, logró superar el hambre, el abandono y la desidia familiar.
Buscó huir de un pasado nefasto a través de la práctica del deporte y lo logró. Supero historias de violencia familiar y se recuperó de lesiones difíciles, siempre gracias al cariño y apoyo de sus verdaderos afectos.
Buen atleta y mejor compañero, tiene mucho más para darnos en un futuro no muy lejano.
Hoy los Juegos Río 2016 ya son historia, su 10º puesto tal vez no se llegue a valorar como se debe por el lector neófito, pero la historia de Braian nos dará muchos capítulos más que nos llenarán el alma de orgullo.
Es muy joven aún. Un niño en físico de hombre con muchísimo futuro.
(*) Ex Campeona Argentina Master de jabalina .
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