“Soy un docente jubilado, discapacitado y usurpado que espera justicia”
Nicolás Piovano expresa: “Soy un ex docente; discapacitado nacional 2702930008, que invirtió todos sus ahorros, junto a su familia, para comprar una propiedad en 117 y 65 para tener una renta en los últimos años de vida. Pusimos allí todas nuestras energías, en especial los fines de semana, para adecuarla a los fines deseados, que tan bien vendrían ahora para pagar los tratamientos de mi discapacidad.
Pero las circunstancias nos jugaron una mala pasada. En 2012, unos narcotraficantes usurparon la vivienda, donde se sucedieron peleas con tiros, venta de drogas, corrupción de menores,etc., etc. Una madrugada, un vecino de la casa, ante los tumultos que ocurrían en la vivienda usurpada, me llamó por teléfono. Al ir a atenderlo me caí; terminé operado de la cadera el 6-12-2012. Luego de varios años de estar internado y después de muchas operaciones, terminé discapacitado para toda la vida.
“Cuando ocurrió la usurpación, mi familia contrató a un abogado e iniciamos el juicio penal para lograr la desocupación del inmueble. El juicio duerme el sueño de los injustos, no sé si por conveniencia de la Fiscalía platense donde está o por alguna otra impericia. “Los narcotraficantes ya no están, pero dejaron a sus seguidores.
“Lo que es la vida. Compramos la casa para renta y no sólo que no la da, sino que tenemos una deuda multimillonaria por los impuestos municipales, Inmobiliario, Absa, etc., etc. (ya que mi jubilación es sólo para vivir y pagar los distintos tratamientos para disminuir mis dolores y mi discapacidad). Ahora hay una pérdida de gas y si Camuzzi no corta el servicio es posible que se produzca una explosión y tal vez tendríamos que pagar por la vida o lesiones de algun(a) usurpador(a). “Dios quiera que mi vida termine después que el expediente de la usurpación deje de dormir el sueño de los injustos en la Fiscalía platense”.
Respeto
Humberto Lávaque puntualiza: “¿Y si hacemos una campaña para tratarnos como personas? Propongo que vayamos sumando gente, aportes y la mayor difusión posible. Esforcémonos todos en no usar a las personas como simples medios; comportémonos más como personas y menos como animales. Envío varios ejemplos que pueden ser enriquecidos con el aporte de todos: en cada maniobra de tránsito tenemos la oportunidad de ser caballeros o energúmenos. No sólo es bueno ceder el paso al peatón y respetar la senda correspondiente; es necesario también que quien va a cruzar se entere que vamos a frenar antes de tener el coche encima. ¿Sacamos la mascota a la calle o a la plaza para que haga sus necesidades allí? ¿Por qué? ¿Para que no ensucie en casa? ¿Por qué nos da asco limpiar; preferís que limpie el otro anónimo lo que hizo tu mascota?. Es más importante la persona que el dinero. Hay que recordarlo todos los días. El otro es ‘otro yo’ que no debe ser usado para que yo ‘tenga’ más. Que el Whatsapp no te haga olvidar que a los abuelos les gusta conversar. No hagas al otro lo que no te gusta que te hagan”.
Basura en la vía pública platense
Agustín Mario Morales dice: “Soy de Neuquén y de vez en cuando vengo a esta bella ciudad, dado que mi hijo está estudiando en la Universidad. Siento tristeza por no llamarlo decepción, al ver que en tan importante ciudad, existen ‘mini’ basurales o lugares donde se arrojan residuos. Esto ciertamente lo vemos en muchas ciudades de Argentina, pero hay una modalidad que me sorprende del vecino platense, y es que cuando coloca los residuos en los canastos que destinan para ello, lo hacen en pequeñas bolsas, en cajas, o sueltos, directamente y no en bolsas de consorcio, lo que conlleva a que los recolectores, no cargan todo esos deshechos y es ahí donde más llama la atención a quien es turista o está de paso, al caminar por la ciudad, se dejan en veredas y calzadas todos esos pequeños residuos que cayeron de cajas o bolsas al hacer la recolección municipal. Reitero, con todo respeto, por los vecinos que son de aquí, es una lastima que siendo esta ciudad tan emblemática, esté presente esta realidad que afea la ciudad”.
Autismo
Analía Infante opina: “Cuando una persona afirma que su hijo o él mismo se encuentran dentro del Espectro Autista (EA), nunca falta quien juzgue el diagnóstico. Existe un arsenal de disparatadas justificaciones para dichos cuestionamientos, pero la realidad es que los rasgos en común que tienen las personas del EA ni se parecen a los clichés que la sociedad ha formado sobre ellos. El EA es muy amplio y dentro de él encontraremos diferentes dificultades y habilidades. Quien tenga alto funcionamiento probablemente pueda hacer lo mismo que cualquier otra persona, pero con su propia manera de pensar, sentir y procesar los estímulos sensoriales. Pensamos el diagnóstico como una etiqueta negativa, cuando para los padres es una herramienta para ayudar a su hijo, y para una persona adulta un medio para entenderse, generar recursos y estrategias. El cuestionamiento no ayuda en nada a la otra persona y le hará sentir que tiene alguien menos con quien contar. ¿Qué tal si en lugar de opinar, empezamos a preguntar cómo se siente y se lo vive? Quizás hasta terminemos siendo de ayuda”.
Parada de colectivos
Celina Gobbi de Branda señala: “Estaba esperando el ómnibus en una de las tantas calles angostas de la ciudad: autos estacionados a ambos lados y, por supuesto, sin respetar la parada. Bajar a la calle para que me vea el colectivero, imposible, ya que pasan autos constantemente y no queda espacio. Así que no puede viajar. Corresponde al municipio controlar que se respeten las paradas de colectivos, y cobrar multa a quien no lo hace. De este modo, van a recaudar dinero en algo razonable, no aumentando en forma exagerada los servicios que brindan.”
Automedicación
Daniel E. Chavez indica: “Considero importante reflexionar sobre un suceso que ya tiene connotación de flagelo en nuestro país: se trata de la automedicación. Si nos preguntamos sobre las razones que nos mueven a cometer esta acción, veremos que lo que domina en todas las causas es el vicio, la mala costumbre o la comodidad. Porque es tan cierto que cuesta caro ir al médico, que están caros los medicamentos, que si no se tiene una obra social se está en el horno, como que poco y nada, en ocasiones, nos interesa nuestro propio bienestar. Por lo que recién nos ocupamos debidamente de la salud, cuando nos vemos en apuros o desbordados por la preocupación. Y si evaluamos las consecuencias de este indebido acto, veremos que aumenta nuestro sufrimiento, que se acrecienta el mal que nos invade y que las posibilidades de éxito en la curación disminuyen considerablemente”.
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