Ya no es novedad. Es un ritual que, sistemáticamente, se repite cada vez que Boca juegue donde juegue. Esta vez la explosión auriazul se dio en la ciudad de Formosa, donde anoche el equipo del Mellizo Guillermo enfrentó por Copa Argentina a Ramón Santamarina, de Tandil. Toda la previa y luego en el escenario propiamente dicho, el estadio Antonio Romero, resultó un auténtico carnaval boquense.
Los hinchas del xeneize hicieron fila durante toda la semana para conseguir una localidad para disfrutar del encuentro ante los tandilenses, y cuando llegó el plantel formaron una caravana de 15 cuadras para acompañar al micro que llevó a los jugadores hasta el hotel. Y luego, en el estadio, resultó conmovedor el recibimiento que esa gente le brindó al equipo y, ni que hablar, cuando pasó a ganar el cotejo.
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