“Las redes de citas, como toda herramienta tecnológica, pueden ser usadas por quienes las frecuentan con buenas o malas intenciones. El problema es que por tratarse de plataformas que no tienen sede en el país no hay forma de ejercer control sobre ellas para evitar que se las use con fines delictivos. Por lo cual lo que queda es alertar a los usuarios para que eviten riesgos innecesarios, cosa que es difícil porque estamos hablando de personas mayores de edad. En cualquier caso, lo que conviene en general es asegurarse de que la configuración de privacidad sea lo más restrictiva posible, ya que muchas de estas redes vinculan automáticamente el perfil del usuario con otros aplicaciones de sus celulares, como la cuenta de Facebook, que contienen mucha información personal”.
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