TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

El fantasma de la banda de los “polichorros”

El fantasma de la banda de los “polichorros”

Por Redacción

En los últimos meses ya hubo varios casos en la Región y en todos un denominador común. Por eso entre las hipótesis que manejan los investigadores del crimen del policía Leandro Cari, ocurrido ayer por la madrugada en una vivienda de Lisandro Olmos, se esconde el accionar de la llamada banda de los “polichorros”.

En este caso, los testigos no hablaron del empleo del conocido ariete, que es el caño compacto que se usa para derribar puertas. Pero todos vestían ropas oscuras, tenían armas 9 milímetros, usaban teléfonos similares a los que se emplean en la fuerza y cubrían sus caras con capuchas.

Como se sabe, uno de los antecedentes más recientes fue el que involucró a Hugo Mollo, un reconocido comerciante de esta localidad y que lleva adelante una fuerte cruzada contra la ola delictiva.

El hecho se produjo el 10 de junio pasado, minutos antes de las 22.00 en una finca ubicada en ruta 36 entre 46 y 47.

Tres delincuentes ingresaron a la vivienda familiar y un cuarto quedó afuera haciendo las veces de “campana”.

Si bien el caso es materia de investigación, Mollo, al escuchar el estruendo del golpe con el que violentaron la entrada, salió de una habitación con un arma.

Así, tras un forcejeo, el comerciante recibió un disparo en el abdomen.

En el mismo cuadro de la desesperante escena uno de los cuatro delincuentes, que se disponían a huir, cayó abatido tras recibir un disparo en la nuca.

Se presume que uno de los asaltantes, que mantenía reducida a la mujer de la víctima en el piso, fue el que, parado a mayor altura, trató de ejecutar a Mollo. Aunque le erró por centímetros y derribó a su compañero.

“Era un nene. Quedé impresionada. Le salía sangre por la boca, por la nariz. Tenía los ojos en blanco. Esa imagen no me la puedo borrar. Pienso ahora en su familia”, indicó la mujer -Lidia- en diálogo con EL DIA.

“Le hablé, quería que me conteste algo. Recuerdo que mi esposo les decía a los otros `me dieron, no tiren más`”, añadió.

Según destacó, “pensé lo peor. Quedé en estado de shock, pasó todo en segundos”.

Mollo, propietario de un supermercado en 197 entre 44 y 45, había encabezado horas antes una reunión con varios vecinos en la sede de Oacis. ¿El motivo? El de siempre. Que se termine la inseguridad, que casi le cuesta la vida.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD