Para establecer quién querría matar a alguien, necesariamente hay que bucear en la vida de la víctima.
Guillermo Luna y Laura Favre se conocieron hace 20 años. Ella era secretaria en una de las clínicas donde operaba el cirujano. Tuvieron una hija que ahora tiene 16 años y está con asistencia psicológica, según confiaron en su entorno. Luna tiene, además, un hijo de 34 de un matrimonio anterior.
En el año 2001 quedó involucrado en una causa por estafas a IOMA, por la que estuvo detenido. Lo acusaron de fraguar intervenciones con cobertura de la obra social para hacer implantes mamarios a personal policial y a docentes. Luna había trabajado en el escalafón profesional de la Policía (llegó a comisario) pero fue exonerado. En el caso del “lolagate” lo condenaron con una suspensión de juicio a prueba (probation) y lo inhabilitaron para ejercer en Provincia. Por eso habilitó la matrícula en capital federal.
Favre, por su lado, parecía estar enfrentada con una mujer de la que sólo se conocen sus iniciales: M.L. En su cuenta de la red social Twitter le dedicó varios mensajes agresivos, tildándola de “gato cascoteado” y dedicándole “emoticones” de un revólver y un cuchillo.
La cuenta es @lalifavre y los mensajes agresivos comenzaron el 2 de junio pasado cuando Favre tuiteó la frase “cuanto gato barato y cuanta prosti revoloteando!!”
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