La técnica en base a imanes que evita tener que operar a los bebes nacidos con un tipo de malformación del esófago conocida como atresia esófagica -de la que hace referencia una nota publicada en la edición de ayer- fue desarrollada por el doctor Mario Zaritzky, quien tuvo la idea en 1995 mientras se desempeñaba como radiólogo intervencionista en el Hospital de Niños de La Plata.
El Dr. Zaritzky emigró a los Estados Unidos en junio de 2004, pero mantuvo siempre contacto con sus antiguos colegas del Hospital, en especial con el doctor Ricardo Ben quien “siempre fue un estrecho colaborador y un entusiasta del método y quien realizó estos procedimientos en la Argentina desde el año 2004 en adelante”, como él mismo explicó ayer.
Desde el año 2007 la empresa Cook y el doctor Zaritzky comparten la patente del producto que está próximo a comercializarse una vez obtenida la autorización de la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos).
El procedimiento en cuestión consiste en introducir dos imanes unidos a sondas: uno por vía oral para el cabo superior del esófago; y el otro, a través de la gastrostomía (el orificio hecho en el abdomen para alimentar mientras tanto al bebé), para el cabo inferior. Cuando la distancia de separación entre uno y otro cabo es menor a tres centímetros, la fuerza de atracción magnética hace que los imantes se unan formando una fístula natural.
Hasta la fecha son más de quince los pacientes que se han beneficiado con esta técnica en la Argentina y los Estados Unidos.
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