TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Un conflicto que va para largo y se mete en los hogares

Por Redacción

La otra historia de los paros docentes se escribe en los hogares. Fundamentalmente en aquellos donde tanto el padre como la madre trabajan jornada completa, y donde se da un fenómeno muy común hoy en día como es el de las abuelas o abuelos jóvenes que aún están en actividad y, por lo tanto, no pueden cuidar a sus nietos ante un imprevisto día sin clases.

Esa situación afecta principalmente a los sectores de menores recursos que, en su inmensa mayoría, envían a los chicos a la escuela pública. Y aquí nace una desigualdad que duele. Una simple recorrida por el centro de la Ciudad permite observar niños y adolescentes caminando con sus uniformes y sus mochilas hacia o desde el colegio, mientras los guardapolvos brillan por su ausencia.

“No es cierto que en los colegios privados los docentes jamás hacen paro. Lo que sucede es que en esos establecimientos nunca dejarán de recibir a los chicos, y siempre buscarán la forma de que tengan actividad, aunque sea un repaso de temas ya vistos”, confió a este diario un delegado gremial de una escuela berissense de gestión privada.

CALIDAD EDUCATIVA Y DE VIDA

Esa realidad marca una diferencia con consecuencias directas sobre la calidad de vida de las familias -organizar los tiempos sin mayores sobresaltos tiene que ver con eso- y, ante todo, sobre el aprendizaje de los niños.

Una diferencia imposible de pasar por alto porque genera una brecha educativa de acuerdo al ingreso económico.

“Un alumno de colegio privado perderá, por paros, un máximo de dos o tres días al año en el peor de los escenarios”, dijo el delegado gremial consultado. Y agregó: “En la escuela pública se pierden clases por huelgas, asambleas o marchas docentes y por paros de porteros, y suman muchas jornadas por ciclo lectivo”.

Este diario habló infinidad de veces con padres de escuelas públicas, quienes siempre responden de igual modo ante los problemas que les generan las medidas de fuerza: “Los reclamos son justos, pero no tienen porqué pagar los chicos”. Palabra más o menos, el concepto se multiplica por mil. Y más todavía. Incluso, no son pocos los padres de colegios privados que cuentan que comenzaron enviando a sus hijos a una escuela pública, pero que los cambiaron por la interrupción “permanente” de clases. Un problema a resolver en forma urgente.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD