Al colectivo le alcanza una parada, la primera, la de Retiro, para quedar totalmente completo. El chofer anuncia que ya no quedan lugares y una mujer que quedó abajo, en los primeros puestos de la fila, le pide que le permita viajar parada o sentada en algún escalón. “¿Sabe qué pasa, señora? Está todo cortado, tardé tres horas para llegar hasta acá desde La Plata por abajo de la Autopista y lo más probable es que tarde lo mismo en volver. No la puedo llevar todo ese tiempo parada”, dice, cierra la puerta y pone el vehículo, un coche de dos pisos, en marcha. Deja tras de sí una fila todavía considerable de pasajeros que esperan, mientras otras similares se forman en la distintas paradas del Metrobús y del bajo donde los platenses que buscan volver a sus casas en transporte público enfrentan esperas superiores a lo corriente. En la fila, los que tienen información la comparten : “Hay lío en la Autopista, está cortada”. Algunos autos y colectivos demoran la subida, rodean los incidentes recorriendo por abajo de la Autopista calles de tránsito intenso y semáforos frecuentes donde se avanza de a poco con esfuerzo y paciencia. Y eso se siente también en el tiempo final del viaje, un viaje de por sí exigente para quienes se ven obligados a hacerlo a diario y que ayer, como tantas otras veces, para muchos se hizo aún más prolongado.
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