Para Manuela González, directora de la Especialización para el Abordaje de las Violencias Interpersonales y de Género de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UNLP, el episodio de Bariloche deja muchas dimensiones a considerar. La primera que destaca es la educativa: “es necesario reconfigurar la currícula y dar un lugar más importante al tratamiento de la historia reciente”, dice.
Sobre todo, en el marco de una sociedad “donde el mercado avanza sobre el estado y la sociedad civil y crece un individualismo discriminador que se expresa en episodios como éste, pero también en la xenofobia que sufren los inmigrantes de países limítrofes”.
Para González, sí resulta rescatable, en este caso, la actitud de los adultos que, “en lugar de aplicar una sanción que profundice la diferencia, optaron por una medida que permitirá a los chicos reflexionar sobre la historia reciente”.
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